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Mostrando las entradas etiquetadas como Viajar volver regresar

Viajar, volver, regresar (VII): Es la hora del regreso

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El retorno de José Lupiáñez Es la hora del regreso: el camino que verde desafiaba a la tarde habrás de desandar en esta hora nocturna. Te alumbrarán las débiles luciérnagas y las cumbres lejanas vigilarán tus pasos. Las mismas ramas, aún cuajadas de trinos, te saldrán al encuentro. Ya encienden las aldeas sus hogueras profanas. Arden al fuego carnes con aroma y cunde el vino rojo en las tabernas. Tú vuelves de aquel bosque con los haces de leña sobre el hombro y ese gozque que mordisquea los talones. Nada más traes contigo, las manos con heridas recientes, el corazón con las antiguas.

Viajar, volver, regresar (VI): Fabricio Estrada

Punto de retorno de Fabricio Estrada Jamás se regresa, volver es un jamás que nunca cede. Veinticuatro horas después somos otros creciendo inéditos, buscándonos, de la misma forma cuando niños nos buscábamos en sueños y no lo podíamos explicar al despertar, cuando el sol era blanco y la gente comenzaba a andar y ya no estábamos perdidos. A ese lugar nunca se vuelve, por más que lo intentemos, somos gente vieja aún recién paridos .

Viajar, volver, regresar (V): Rubén Darío

Retorno de Rubén Darío El retorno a la tierra natal ha sido tan sentimental, y tan mental, y tan divino, que aún las gotas del alba cristalinas están en el jazmín de ensueño, de fragancia y de trino. Por el Anfión antiguo y el prodigio del canto se levanta una gracia de prodigio y encanto que une carne y espíritu, como en el pan y el vino. En el lugar en donde tuve la luz y el bien, ¿qué otra cosa podría sino besar el manto a mi Roma, mi Atenas o mi Jerusalén? Exprimidos de idea, y de orgullo y cariño, de esencia de recuerdo, de arte de corazón, concreto ahora todos mis ensueños de niño sobre la crín anciana de mi amado León. Bendito el dromedario que a través del desierto condujera al Rey Mago, de aureolada sien, y que se dirigía por el camino cierto en que el astro de oro conducía a Belén. Amapolas de sangre y azucenas de nieve he mirado no lejos del divino laurel, y he sabido que el vino de nuestra vida breve precipita hondamente la ponzoña y la hiel....

Viajar, volver, regresar (IV): Jaime Gil de Biedma

Volver de  Jaime Gil de Biedma     Mi recuerdo eran imágenes, en el instante, de ti: esa expresión y un matiz de los ojos, algo suave en la inflexión de tu voz, y tus bostezos furtivos de lebrel que ha maldormido la noche en mi habitación. Volver, pasados los años, hacia la felicidad —para verse y recordar que yo también he cambiado.

Viajar, volver, regresar (III): Mario Benedetti

Quiero creer que estoy volviendo de Mario Benedetti Vuelvo / quiero creer que estoy volviendo con mi peor y mi mejor historia conozco este camino de memoria pero igual me sorprendo hay tanto siempre que no llega nunca tanta osadía tanta paz dispersa tanta luz que era sombra y viceversa y tanta vida trunca vuelvo y pido perdón por la tardanza se debe a que hice muchos borradores me quedan dos o tres viejos rencores y sólo una confianza reparto mi experiencia a domicilio y cada abrazo es una recompensa pero me queda / y no siento vergüenza / nostalgia del exilio en qué momento consiguió la gente abrir de nuevo lo que no se olvida la madriguera linda que es la vida culpable o inocente vuelvo y se distribuyen mi jornada las manos que recobro y las que dejo vuelvo a tener un rostro en el espejo y encuentro mi mirada propios y ajenos vienen en mi ayuda preguntan las preguntas que uno sueña cruzo silbando por el santo y seña...

Viajar, volver, regresar (II): La teoría del chocolomo

Una amiga nos contó la teoría del chocolomo. Esta chica habló con un amigo suyo de Madrid que no encontraba trabajo en España, es médico de algo potente, lo que le ofrecían era una basura y terminó probando suerte en París. Tenía un buen trabajo pero a la vez estaba muy harto: tener vida social con los franceses era imposible, la gente era como muy snob. Estaba un poco en crisis y decidió volverse a Madrid porque echaba de menos a la familia, la gente, un poco de vida social… Ha conseguido trabajo en Madrid pero está un poco puteado, no está muy contento. Lo habló con un amigo y uno le dijo: “A ti lo que te pasa es lo del chocolomo”. Y le dijo: “¿De qué coño me estás hablando?”. “Mira, la teoría es muy sencilla: lo que te pasa ahora mismo es que te apetece mucho comerte un bocadillo de chocolate y te apetece mucho comerte un bocadillo de lomo, pero tienes que decidirte entre chocolate o lomo, porque desgraciadamente el chocolomo no existe”. Cuando nos lo contó nuestra amiga dije: “Me ...

Viajar, volver, regresar (I): Ángeles Carbajal

Volver de Ángeles Carbajal Sin saber por qué, has vuelto, y miras la tarde soleada: la misma enredadera verde, las flores junto al muro, la verja de hierro carcomido, el amarillo pálido de la pared gastada. Has vuelto como si estuvieras todavía bajo el antiguo hechizo, como si en algo te parecieras todavía a ti (hubo un tiempo de minuciosa eternidad en el que tu corazón, alborozado huésped de la vida, nada sabía de lo que hoy sabe). Arrastrando la hojarasca de los años pisados, los errores, el cansancio y el dolor de páginas ciegas, has vuelto para descubrir cuánto dura lo que creías eterno y encontrar un raro consuelo; soñar que ni siquiera existes a la orilla de esta tarde sin sentido y perfecta.