Viajar, volver, regresar (VII): Es la hora del regreso
El retorno de José Lupiáñez Es la hora del regreso: el camino que verde desafiaba a la tarde habrás de desandar en esta hora nocturna. Te alumbrarán las débiles luciérnagas y las cumbres lejanas vigilarán tus pasos. Las mismas ramas, aún cuajadas de trinos, te saldrán al encuentro. Ya encienden las aldeas sus hogueras profanas. Arden al fuego carnes con aroma y cunde el vino rojo en las tabernas. Tú vuelves de aquel bosque con los haces de leña sobre el hombro y ese gozque que mordisquea los talones. Nada más traes contigo, las manos con heridas recientes, el corazón con las antiguas.