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Mostrando las entradas etiquetadas como soñar

Reflejos oníricos (XX): Los sueños han sido la ocupación de mi vida

Sueños de Rafael Maya ¡Ay! ni yo mismo he creído en mis sueños, pero los sueños han sido la ocupación de mi vida. Sólo que los he tenido durante el día, despierto, no cuando estaba dormido. Y ahora advierto que el sueño fue ¡quién creyera! mi realidad. Mundo cierto.

Reflejos oníricos (XIX): Sueño especular

Sueño especular de Miguel Florián Amo las gaviotas que se alejan con una rosa inmóvil en su espacio. Más allá de todo dios ansío esta quietud de líneas paralelas. Adivino otro mar, otra arena de azogues en el hueco del alma. Como la rosa que se vierte a sí misma, siempre así. Siempre así, sobre la línea ciega que se eleva hasta el sol. Así, bebiendo en cada agua, temblando en cada labio.

Reflejos oníricos (XVIII): Sueño de gatos

Sueño de gatos de Pablo Neruda Qué bonito duerme un gato, duerme con patas y peso, duerme con sus crueles uñas, y con su sangre sanguinaria, duerme con todos los anillos que como círculos quemados construyeron la geología de una cola color de arena. Quisiera dormir como un gato con todos los pelos del tiempo, con la lengua del pedernal, con el sexo seco del fuego y después de no hablar con nadie, tenderme sobre todo el mundo, sobre las tejas y la tierra intensamente dirigido a cazar las ratas del sueño. He visto cómo ondulaba, durmiendo, el gato: corría la noche en él como agua oscura, y a veces se iba a caer, se iba tal vez a despeñar en los desnudos ventisqueros, tal vez creció tanto durmiendo como un bisabuelo de tigre y saltaría en las tinieblas tejados, nubes y volcanes. Duerme, duerme, gato nocturno con tus ceremonias de obispo, y tu bigote de piedra: ordena todos nuestros sueños, dirige la oscuridad de nuestras dormidas proezas con tu corazón sanguinario y el largo cuello de tu ...

Reflejos oníricos (XVII): Estallará la isla del recuerdo

Sueño de Alejandra Pizarnik Estallará la isla del recuerdo La vida será un acto de candor Prisión para los días sin retorno Mañana los monstruos del bosque destruirán la playa sobre el vidrio del misterio Mañana la carta desconocida encontrará las manos del alma

Reflejos oníricos (XVI): Sueño de palabras

Sueño de palabras  de Julia de Burgos Honda, de ti, me inundo el corazón de voces, mientras tú duermes sueño de palabras... ¡Amado! ¡Qué estrellado va el cielo! La rosa de la noche en las calle me mece. Ecos de golondrinas se aquietan en la nube. La sombra va danzando su dolor por los muelles. El mar se sale al viento en perfume salvaje. El ideal a ratos se sacude y florece... (Tu sueño de palabras va perdiendo su sueño. Mi corazón se expande en canciones celestes...) ¡Amado! ¡Entre las nubes se acarician los lirios! ¡En los labios del viento las canciones se duermen! ¡Las estrellas se guardan su lenguaje de luces! ¡El silencio se viste de rosales y fuentes! ¡Viene el tiempo corriendo su locura de viaje! ¡Mi pasión está fresca! ¡Mi emoción está leve! (El sueño de palabras ha dejado tus labios). ¡No me hables! ¡Tus notas yo las quiero silvestres!

Reflejos oníricos (XV): Sueño infantil

Sueño infantil de Antonio Machado Una clara noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría   —era luz mi alma que hoy es bruma toda, no eran mis cabellos negros todavía—,   el hada más joven me llevó en sus brazos a la alegre fiesta que en la plaza ardía.   So el chisporroteo de las luminarias, amor sus madejas de danzas tejía.   Y en aquella noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría,   el hada más joven besaba mi frente... con su linda mano su adiós me decía...   Todos los rosales daban sus aromas, todos los amores amor entreabría.

Reflejos oníricos (XIV): Desde el umbral de un sueño me llamaron...

Sueño de Antonio Machado  Desde el umbral de un sueño me llamaron... Era la buena voz, la voz querida.     —Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?... Llegó a mi corazón una caricia.     —Contigo siempre... Y avancé en mi sueño por una larga, escueta galería, sintiendo el roce de la veste pura y el palpitar suave de la mano amiga.

Reflejos oníricos (XIII): Sueño, porque vivo en mí...

Sueño, porque vivo en mí... de Victoriano Crémer Sueño, luego existo.                                           Pienso que sueño tan hondo y cierto que el sueño me despierta en mitad del pensamiento. Y me duele este soñar, pensando que es tan sin sueño, que los sueños se me rompen —espumas del pensamiento— en las arenas del mar en que soñando, navego. ¿Pero existo? ¿Dónde y cómo? Aquí, encerrado, me encuentro en el sueño sin salida que teje mi pensamiento, preguntándome, doliéndome, de ser, soñándome, cierto. Soledad de soledades: ya ni yo mismo me sueño, pensando que existo y soy sueño de mi pensamiento.

Reflejos oníricos (XII): ¿Sueño?

¿Sueño? de Juana de Ibarbourou ¡Beso que ha mordido mi carne y mi boca Con su mordedura que hasta el alma toca! ¡Beso que me sorbe lentamente vida Como una incurable y ardorosa herida! ¡Fuego que me quema sin mostrar la llama Y que a todas horas por más fuego clama! ¿Fue una boca bruja o un labio hechizado El que con su beso mi alma ha llagado? ¿Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó El que entre sus labios mi alma estrujó? Calzaré sandalias de bronce e iré Adonde esté el mago que cura me dé. ¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida Que por ella en fuga se me va la vida!

Reflejos oníricos (XI): Tema de sueño y vida

Tema de sueño y vida de Eduardo Carranza Suéñame, suéñame, entreabiertos labios. Boca dormida, que sonríes, suéñame. Sueño abajo, agua bella, miembros puros, bajo la luna, delgadina, suéñame. Despierta, suéñame como respiras, sin saberlo, olvidada, piel morena; suéñame amor, amor, con el invierno como una flor morada sobre el hombro. Oh delgado jardín cuya cintura delgada yo he ceñido largamente; oh llama de ojos negros, amor mío; oh transcurso de agua entre los sueños.

Reflejos oníricos (X): Soñé que estaba dormido

Soñé de Manuel Altolaguirre Soñé que estaba dormido y que dormido soñaba con un recuerdo que nunca del corazón se me aparta. Recuerdo que se hace sueño en el sueño, cosa vana; más que recuerdo, parece una fingida esperanza.

Reflejos oníricos (IX): Soñar es ver la vida de otro modo

Soñar de José Ángel Buesa Soñar es ver la vida de otro modo, y es olvidar un poco lo que realmente es, un sueño es casi nada y más que todo, más que todo al soñarlo... casi nada después. Por eso yo no sé si mi sueño es sólo un sueño, yo no sé si algún día lo tocará mi mano y yo no sé, ni me importa, si es grande o si es pequeño pero mi sueño es sueño porque lo siento en vano.

Reflejos oníricos (VIII): Llantos nocturnos

Llantos nocturnos de Gloria Fuertes Soñé que estaba cuerda, me desperté y vi que estaba loca. Soñé que estaba cuerda, cuerda, tendida en mi ventana, y en mí habían puesto a secar las sábanas de mis llantos nocturnos. ¡Soñé que tenía un hijo! Me desperté y vi que era una broma. Soñé que estaba despierta, me desperté y vi que estaba dormida.

Reflejos oníricos (VII): Cuando toca el sueño nuestros ojos

Rima  LXXV de Gustavo Adolfo Bécquer ¿Será verdad que, cuando toca el sueño, con sus dedos de rosa, nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí desnudo de la humana forma, allí los lazos terrenales rotos, breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro? Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. Pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco.

Reflejos oníricos (VI): Hacia la noche

Hacia la noche de Philippe Soupault Es tarde en la sombra y en el viento un grito asciende con la noche No espero a nadie a nadie ni siquiera a un recuerdo Hace ya tiempo que pasó la hora pero ese grito que lleva el viento y empuja hacia adelante viene de un lugar que está más allá por encima del sueño No espero a nadie pero aquí está la noche coronada por el fuego de los ojos de todos los muertos silenciosos Y todo lo que debía desaparecer todo lo perdido hay que volver a encontrarlo por encima del sueño hacia la noche.

Reflejos oníricos (V): Sueños y poesía

Principio de deducción de José Manuel Caballero Bonald Si es cierto que los sueños son respuestas a todas las preguntas que estuvimos haciéndonos antes de nacer,                             la poesía vendría a ser como la réplica a ese interrogante que se ha quedado aún sin contestar.

Reflejos oníricos (IV): No rechaces los sueños por ser sueños

N o rechaces los sueños por ser sueños de Pedro Salinas No rechaces los sueños por ser sueños. Todos los sueños pueden ser realidad, si el sueño no se acaba. La realidad es un sueño. Si soñamos que la piedra es la piedra, eso es la piedra. Lo que corre en los ríos no es un agua, es un soñar, el agua, cristalino. La realidad disfraza su propio sueño, y dice: «Yo soy el sol, los cielos, el amor». Pero nunca se va, nunca se pasa, si fingimos creer que es más que un sueño. Y vivimos soñándola. Soñar es el modo que el alma tiene para que nunca se le escape lo que se escaparía si dejamos de soñar que es verdad lo que no existe. Sólo muere un amor que ha dejado de soñarse hecho materia y que se busca en tierra.

Reflejos oníricos (III): El hondo sueño

El hondo sueño de Jorge Guillén Este soñar a solas… ¡Si tu vida de pronto amaneciese ante mi espera! ¿Por dónde voy cayendo? Primavera, mientras, en tomo mío dilapida su olor y se me escapa en la caída. ¡Tan solitariamente se acelera -y está la noche ahí, variando fuera- la gravedad de un ansia desvalida! Pero tanto sofoco en el vacío cesará. Gozaré de apariciones que atajarán el vergonzante empeño de henchir tu ausencia con mi desvarío. ¡Realidad, realidad, no me abandones para soñar mejor el hondo sueño!

Reflejos oníricos (II): Pequeñas muertes

Pequeñas muertes de Mario Benedetti Los sueños son pequeñas muertes tramoyas anticipos simulacros de muerte el despertar en cambio nos parece una resurrección y por las dudas olvidamos cuanto antes lo soñado a pesar de sus fuegos sus cavernas sus orgasmos sus glorias sus espantos los sueños son pequeñas muertes por eso cuando llega el despertar y de inmediato el sueño se hace olvido tal vez quiera decir que lo que ansiamos es olvidar la muerte apenas eso.

Reflejos oníricos (I): Al país de los sueños

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Shiota Chiharu: The Soul Trembles (Museo de Arte Mori, Tokio, Japón). Rima III de Ruben Darío En la pálida tarde se hundía,       el sol en su ocaso, con la faz rubicunda en un nimbo       de polvo dorado. En las aguas del mar, una barca,       bogando, bogando; al país de los sueños volaban        amada y amado. A la luz del poniente, en las olas,       quebrada en mil rayos, parecían de oro bruñido       los remos mojados. Y en la barca graciosa y ligera,        bogando, bogando, al país de los sueños volaban        amada y amado.    ¿Qué fue de ellos? No sé. Yo recuerdo que después del crepúsculo pálido, aquel cielo se puso sombrío       y el mar agitado.