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Si una espina me hiere

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Si una espina me hiere de Amado Nervo ¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina, ...pero no la aborrezco! Cuando la mezquindad envidiosa en mí clava los dardos de su inquina, esquívase en silencio mi planta, y se encamina, hacia más puro ambiente de amor y caridad. ¿Rencores? ¡De qué sirven! ¡Qué logran los rencores! Ni restañan heridas, ni corrigen el mal. Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores, y no prodiga savias en pinchos punzadores: si pasa mi enemigo cerca de mi rosal, se llevará las rosas de más sutil esencia; y si notare en ellas algún rojo vivaz, ¡será el de aquella sangre que su malevolencia de ayer, vertió, al herirme con encono y violencia, y que el rosal devuelve, trocada en flor de paz!

Llénalo de amor dice Amado Nervo

Llénalo de amor dice Amado Nervo Siempre que haya un hueco en tu vida,  llénalo de amor. Adolescente, joven, viejo:  siempre que haya un hueco en tu vida,  llénalo de amor. En cuanto sepas que tienes delante de ti un tiempo baldío,  ve a buscar al amor. No pienses: "Sufriré". No pienses: "Me engañarán". No pienses: "Dudaré". Ve, simplemente, diáfanamente, regocijadamente, en busca del amor. ¿Qué índole de amor?  No importa. Todo amor está lleno de excelencia y de nobleza. Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas...  pero ama siempre. No te preocupes de la finalidad de tu amor. Él lleva en sí mismo su finalidad. No te juzgues incompleto porque no responden a tus ternuras:  el amor lleva en sí su propia plenitud. Siempre que haya un hueco en tu vida,  llénalo de amor.

En paz dice Amado Nervo

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En paz de Amado Nervo Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. ...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Yo lo que tengo es un profundo deseo de dormir...

Cansancio de Amado Nervo ¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo  deseo de dormir!... ¿Sabes?: el sueño  es un estado de divinidad.  El que duerme es un dios... Yo lo que tengo,  amigo, es gran deseo de dormir.  El sueño es en la vida el solo mundo  nuestro, pues la vigilia nos sumerge  en la ilusión común, en el océano  de la llamada «Realidad». Despiertos  vemos todos lo mismo:  vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego,  las criaturas efímeras... Dormidos  cada uno está en su mundo,  en su exclusivo mundo:  hermético, cerrado a ajenos ojos,  a ajenas almas; cada mente hila  su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!)  Ni el ser más adorado  puede entrar con nosotros por la puerta  de nuestro sueño. Ni la esposa misma  que comparte tu lecho  y te oye dialogar con los fantasmas  que surcan por tu espíritu  mientra...