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Junio de Octavio Paz

Junio de Octavio Paz Bajo del cielo fiel Junio corría arrastrando en sus aguas dulces fechas… Llegas de nuevo, río transparente, todo cielo y verdor, nubes pasmadas, lluvias o cabelleras desatadas, plenitud, ola inmóvil y fluente. Tu luz moja una fecha adolescente: rozan las manos formas vislumbradas, los labios besan sombras ya besadas, los ojos ven, el corazón presiente. ¡Hora de eternidad, toda presencia, el tiempo en ti se colma y desemboca y todo cobra ser, hasta la ausencia! El corazón presiente y se incorpora, mentida plenitud que nadie toca: hoy es ayer y es siemp re y es deshora.

Yes, I deserve a spring

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“Yes, I deserve a spring– I owe nobody nothing.” Virginia Woolf, A Writer's Diary.

Tus manos y las mías robarán las estrellas

La rama robada de Pablo Neruda En la noche entraremos a robar una rama florida. Pasaremos el muro, en las tinieblas del jardín ajeno, dos sombras en la sombra. Aún no se fue el invierno, y el manzano aparece convertido de pronto en cascada de estrellas olorosas. En la noche entraremos hasta su tembloroso firmamento, y tus pequeñas manos y las mías robarán las estrellas. Y sigilosamente, a nuestra casa, en la noche y en la sombra, entrará con tus pasos el silencioso paso del perfume y con pies estrellados el cuerpo claro de la primavera.

Al acecho de parejas fugitivas

Cerramos los ojos ante el murmullo del arroyo. Ese arroyo que corre, cantarín y sibilante. Él anuncia que es primavera con su transitar. Nos cuenta entonces un secreto. Ha cogido algo de peso, y por ello está enfadado con la lluvia. Él prefiere ser silencioso y serpenteante, al acecho de parejas fugitivas, que son tan ingenuas de creer hallar una soledad escondida, mas no anónima. 

Parafraseando a Neruda

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Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera. Pablo Neruda.

Ritmos invernales (V)

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  Pensando en marzo de Eloy Sánchez Rosillo En su momento, marzo volverá, según los calendarios nos indican. Y no es que piense yo que no sea cierto que ha de ocurrir su vuelta. Sin embargo, cuánto lo echo de menos esta tarde de mediados de enero. Se diría  fábula en la memoria e ilusión de todo el bien posible. Uno no ignora que existe el sol, que hay pájaros, abejas, tardes que paulatinas van creciendo, rosas, cielos azules y muchachas de ojos irresistibles y de andares muy peligrosos para los que miran sin tomar precauciones. Pero es misterio que confluya todo eso -y tan intensamente, y tan de golpe- en un punto del año, que se junte y se funda en seguida en una cosa que es más que cada cosa y es milagro hecho ante nuestro asombro. Sí, parece que marzo ha de volver, y así lo dicen los almanaques, la experiencia y quienes saben del mundo y de sus movimientos, de estaciones, de ciclos. Aunque yo, desde este exilio que...