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Los espejos según Borges

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Los espejos de Jorge Luis Borges Yo que sentí el horror de los espejos No sólo ante el cristal impenetrable Donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos Sino ante el agua especular que imita El otro azul en su profundo cielo Que a veces raya el ilusorio vuelo Del ave inversa o que un temblor agita Y ante la superficie silenciosa Del ébano sutil cuya tersura Repite como un sueño la blancura De un vago mármol o una vaga rosa, Hoy, al cabo de tantos y perplejos Años de errar bajo la varia luna, Me pregunto qué azar de la fortuna Hizo que yo temiera los espejos. Espejos de metal, enmascarado Espejo de caoba que en la bruma De su rojo crepúsculo disfuma Ese rostro que mira y es mirado, Infinitos los veo, elementales Ejecutores de un antiguo pacto, Multiplicar el mundo como el acto Generativo, insomnes y fatales. Prolongan este vano mundo incierto En su vertiginosa telaraña; A veces en la tarde ...

La lluvia puede latir a diferentes ritmos (VII)

Tempestad con silencio de Pablo Neruda Truena sobre los pinos. La nube espesa desgranó sus uvas, cayó el agua de todo el cielo vago, el viento dispersó su transparencia, se llenaron los árboles de anillos, de collares de lágrimas errantes. Gota a gota la lluvia se reúne otra vez en la tierra. Un solo trueno vuela sobre el mar y los pinos, un movimiento sordo: un trueno opaco, oscuro, son los muebles del cielo que se arrastran. De nube en nube caen los pianos de la altura, los armarios azules, las sillas y las camas cristalinas. Todo lo arrastra el viento. Canta y cuenta la lluvia. Las letras de agua caen rompiendo las vocales contra los techos. Todo fue crónica perdida, sonata dispersada gota a gota: el corazón del agua y su escritura. Terminó la tormenta. Pero el silencio es otro.

Poesía de otoño (III)

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Rima II de Gustavo Adolfo Bécquer Saeta que voladora cruza arrojada al azar, y que no sabe dónde temblando se clavará; hoja que del árbol seca arrebata el vendaval, sin que nadie acierte el surco donde al polvo volverá; gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa, y se ignora qué playa buscando va; luz que en cercos temblorosos brilla próxima a expirar y que no se sabe de ellos cuál el último será; eso soy yo que al acaso cruzo el mundo sin pensar de dónde vengo ni adónde mis pasos me llevarán.

Preludio

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Es uno de mis momentos preferidos: el preludio antes de que comiencen a llorar las nubes, justo cuando se percibe ese olor a lluvia que aún no llega. Una tarde que sabe a un otoño gris, aunque no lo sea, cuando solo te apetece meterte bajo una mantita y contemplar como surcan las gotas de agua los cristales de tu ventana improvisando un cuadro fugaz.

Una cortina de agua

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Una cortina de agua cae eterna ante el mutismo de la noche. Y solamente quiero acariciarla con mis manos para sentir su fría presencia, rauda, veloz, perfecta. Ella me aísla de la realidad con la melodía rítmica con la que desciende. Y la contemplo extasiado.

Una flor en el agua

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Cantaban las canciones la tragedia de una flor, una flor en el agua. Una flor que quiso volar con el viento. Una flor valiente que abandonó a sus hermanas. Una joven flor que se enamoró del horizonte, de lo desconocido. De la vida. Una bella flor que sólo anheló ser lo que no era. Una flor intrépida que logró cumplir su sueño, mas un sueño breve, que se apagó con la noche, que se evaporó en el silencio. Una flor, cuyo destino era colorear al valle, cuyo porvenir fue endulzar el sabor de la miel, se marchitó en el agua, donde la depositó el aire. Suave, frágil, sutil, inalcanzable, Siempre altiva, siempre majestuosa, siempre elegante. Una flor que intentó sencillamente vivir.

Gotas de agua

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Susurran las gotas de agua que anhelan llorar en tu ventana para poder hacerte compañía…

Música que sueña con el respirar de la vida

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              Ese agua que fluye, ese agua que murmura...                             Primavera que renace, silencio que ya no se escucha... Un instante escarchado en nuestras pupilas.                             Mariposas de pétalos que revolotean al viento, efímeras. Y una fuente cristalina en mitad del parque.                             Delirios de belleza sentenciados al exilio del olvido.  Música que sueña con el respirar de la vida.