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Primavera con una esquina rota (X): De todo quedaron tres cosas

De Tudo Ficaram Três Coisas de Fernando Sabino, aunque normalemente atribuido a Fernando Pessoa De tudo ficaram três coisas: A certeza de que estamos começando, A certeza de que é preciso continuar e A certeza de que podemos ser interrompidos antes de terminar Fazer da interrupção um caminho novo, Fazer da queda um passo de dança, Do medo uma escada, Do sonho uma ponte, Da procura um encontro. De todo quedaron tres cosas  de Fernando Sabino, aunque normalemente atribuido a Fernando Pessoa De todo quedaron tres cosas: La certeza de que estaba siempre comenzando La certeza de que había que seguir Y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar. Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caída un paso de danza, del miedo una escalera, del sueño un puente, de la búsqueda un encuentro.

Tratamiento ante una autopsia de pensamientos

He desgarrado mis entrañas para descubrir que ahora sé menos que antes sobre cómo funcionan. Le hice una autopsia a mis pensamientos para diagnosticar cuál era el estado de mi cerebro. -Diagnóstico: incertidumbre ante el futuro. -Tratamiento: creatividad y reinventarse ante lo desconocido.  -Posibles efectos secundarios: intermitentes migrañas mezcladas con solitarias bombillas que se encienden en la cabeza en los escasos momentos de inspiración.   Téngase en cuenta que esto no es una prescripción médica real. Por tanto, no nos hacemos responsables de dicha automedicación o pseudociencia. Absténgase los que tienen miedo de salir de la zona de confort o los alérgicos a la imaginación. Se recomienda mantener fuera del alcance y la vista de los adultos miopes ante una nueva experiencia. 

Poesía de otoño (III)

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Rima II de Gustavo Adolfo Bécquer Saeta que voladora cruza arrojada al azar, y que no sabe dónde temblando se clavará; hoja que del árbol seca arrebata el vendaval, sin que nadie acierte el surco donde al polvo volverá; gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa, y se ignora qué playa buscando va; luz que en cercos temblorosos brilla próxima a expirar y que no se sabe de ellos cuál el último será; eso soy yo que al acaso cruzo el mundo sin pensar de dónde vengo ni adónde mis pasos me llevarán.

Poesía de otoño (I)

A tientas de Mario Benedetti Se retrocede con seguridad pero se avanza a tientas uno adelanta manos como un ciego ciego imprudente por añadidura pero lo absurdo es que no es ciego y distingue el relámpago la lluvia los rostros insepultos la ceniza la sonrisa del necio las afrentas un barrunto de pena en el espejo la baranda oxidada con sus pájaros la opaca incertidumbre de los otros enfrentada a la propia incertidumbre se avanza a tientas / lentamente por lo común a contramano de los convictos y confesos en búsqueda tal vez de amores residuales que sirvan de consuelo y recompensa o iluminen un pozo de nostalgias se avanza a tientas/ vacilante no importan la distancia ni el horario ni que el futuro sea una vislumbre o una pasión deshabitada a tientas hasta que una noche se queda uno sin cómplices ni tacto y a ciegas otra vez y para siempre se introduce en un túnel o destino que no se sabe dónde acaba.