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Reflejos oníricos (XII): ¿Sueño?

¿Sueño? de Juana de Ibarbourou ¡Beso que ha mordido mi carne y mi boca Con su mordedura que hasta el alma toca! ¡Beso que me sorbe lentamente vida Como una incurable y ardorosa herida! ¡Fuego que me quema sin mostrar la llama Y que a todas horas por más fuego clama! ¿Fue una boca bruja o un labio hechizado El que con su beso mi alma ha llagado? ¿Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó El que entre sus labios mi alma estrujó? Calzaré sandalias de bronce e iré Adonde esté el mago que cura me dé. ¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida Que por ella en fuga se me va la vida!

Reflejos oníricos (XI): Tema de sueño y vida

Tema de sueño y vida de Eduardo Carranza Suéñame, suéñame, entreabiertos labios. Boca dormida, que sonríes, suéñame. Sueño abajo, agua bella, miembros puros, bajo la luna, delgadina, suéñame. Despierta, suéñame como respiras, sin saberlo, olvidada, piel morena; suéñame amor, amor, con el invierno como una flor morada sobre el hombro. Oh delgado jardín cuya cintura delgada yo he ceñido largamente; oh llama de ojos negros, amor mío; oh transcurso de agua entre los sueños.

Cuántas veces

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes." "Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora." "Lo que importa no es pensar en el pasado ni en el futuro. Lo importante es cargar con el ahora." John Lennon. Cuántas veces tiramos por la borda los pequeños detalles de la vida sin apreciar su valor. Cuántas veces enmudecemos ante la soledad. Cuántas veces se marchita el cariño, efímero, sin que te haya dado tiempo a sentirlo. Cuántas veces nuestros labios pronuncian unas palabras cuando nuestros pensamientos dicen otras. Cuántas veces extraviamos, entre descuidos, las sonrisas que nos hacen respirar. Cuántas veces no luchamos por esas lágrimas que nos distancian aún más, desterrando a un cajón ese pasador y esa carta, que latieron sin corazón en un ayer. Cuántas veces descuidamos a aquella persona que quiso contemplarnos durante horas mientras dormíamos. Y entonces caes en la cuenta...

Un poquito de la voz a ti debida

Por primera vez voy a poner una entrada con algo que no he escrito yo, no va a ser un respiro propio. LA VOZ A TI DEBIDA Ayer te besé en los labios. Te besé en los labios. Densos, rojos. Fue un beso tan corto que duró más que un relámpago, que un milagro, más. El tiempo después de dártelo no lo quise para nada ya, para nada lo había querido antes. Se empezó, se acabó en él. Hoy estoy besando un beso; estoy solo con mis labios. Los pongo no en tu boca, no, ya no —¿adónde se me ha escapado?—. Los pongo  en el beso que te di ayer, en las bocas juntas del beso que se besaron. Y dura este beso más que el silencio, que la luz. Porque ya no es una carne ni una boca lo que beso, que se escapa, que me huye. No. Te estoy besando más lejos. Pedro Salinas (Versos 1290 a 1316)