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Mostrando las entradas etiquetadas como cielo

Un estío perezoso (II): Emily Dickinson

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"Ver el cielo del verano es poesía, aunque nunca se encuentre en un libro. Los verdaderos poemas siempre se escapan." Emily Dickinson

Volar cometas es eso, es soñar

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"En eso consistía volar cometas; en dejar que tu cabeza volara junto a ella". Khaled Hosseini

Los espejos según Borges

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Los espejos de Jorge Luis Borges Yo que sentí el horror de los espejos No sólo ante el cristal impenetrable Donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos Sino ante el agua especular que imita El otro azul en su profundo cielo Que a veces raya el ilusorio vuelo Del ave inversa o que un temblor agita Y ante la superficie silenciosa Del ébano sutil cuya tersura Repite como un sueño la blancura De un vago mármol o una vaga rosa, Hoy, al cabo de tantos y perplejos Años de errar bajo la varia luna, Me pregunto qué azar de la fortuna Hizo que yo temiera los espejos. Espejos de metal, enmascarado Espejo de caoba que en la bruma De su rojo crepúsculo disfuma Ese rostro que mira y es mirado, Infinitos los veo, elementales Ejecutores de un antiguo pacto, Multiplicar el mundo como el acto Generativo, insomnes y fatales. Prolongan este vano mundo incierto En su vertiginosa telaraña; A veces en la tarde ...

La lluvia puede latir a diferentes ritmos (VII)

Tempestad con silencio de Pablo Neruda Truena sobre los pinos. La nube espesa desgranó sus uvas, cayó el agua de todo el cielo vago, el viento dispersó su transparencia, se llenaron los árboles de anillos, de collares de lágrimas errantes. Gota a gota la lluvia se reúne otra vez en la tierra. Un solo trueno vuela sobre el mar y los pinos, un movimiento sordo: un trueno opaco, oscuro, son los muebles del cielo que se arrastran. De nube en nube caen los pianos de la altura, los armarios azules, las sillas y las camas cristalinas. Todo lo arrastra el viento. Canta y cuenta la lluvia. Las letras de agua caen rompiendo las vocales contra los techos. Todo fue crónica perdida, sonata dispersada gota a gota: el corazón del agua y su escritura. Terminó la tormenta. Pero el silencio es otro.

Desgarrada la nube de Antonio Machado

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Desgarrada la nube de Antonio Machado Desgarrada la nube; el arco iris Brillando ya en el cielo, Y en un fanal de lluvia Y sol el campo envuelto. Desperté. ¿Quién enturbia Los mágicos cristales de mi sueño? Mi corazón latía Atónito y disperso. ... ¡El limonar florido, El cipresal del huerto, El prado verde, el sol, el agua, el iris... El agua en tus cabellos! Y todo en la memoria se perdía Como una pompa de jabón al viento .

Guardiana

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Pues eso, una gaviota que reflexiva contempla el horizonte marino. Una línea eterna que hace de frontera entre los sueños de los marineros y de los pájaros. Permanece callada por espacio de un tiempo indeterminado. Ella queda extasiada ante tal belleza infinita, se sobrecoge ante tal inmensidad y acaba sintiéndose pequeña, diminuta. Pese a ello ya está planeando en surcar el cielo en breves instantes y planear dejándose llevar, con las alas inmóviles, hierática. Al fin y al cabo, ella es una de las guardianas de esa tierra de nadie allende los mares, a la que también llaman horizonte.

Tristeza ensangrentada

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Y el cielo se tiñó de sangre. Las nubes intentaron ocultarlo para que pudiera llorar su pena en soledad. Había intentado matarse, pero por mucho que se desangrara, jamás moriría. Su destino era contemplar una eternidad tras otra: el universo que lo atormentaba, que le desgarraba el corazón. Esta vez fue en concreto un minúsculo planeta de un pequeño sistema solar en el brazo menor de Orión alejado del centro de la Vía Láctea, apenas una partícula de polvo en el universo. Ese en el que unos seres liliputienses pretendían dominar su mundo al que llaman "La Tierra", cuando irónicamente tres de sus cuartas partes son agua, sin importarles la destrucción de la naturaleza y también su propia autodestrucción.

Una fugaz estrella

Una estrella que se esconde, avergonzada. Una estrella que titila dulcemente. Una estrella que en la soledad se entristece. Una estrella que con la luna llora. Una estrella que de día duerme. Una estrella que la noche besa. Una estrella que quiso sonreír al vacío. Una estrella que no cayó en el olvido. Luces que en la lejanía la añoran. Luces que sin moverse danzan. Luces diáfanas que jamás se abrazaron. Luces cercanas, luces distantes.  Cuando enamorada una de ellas intenta volar junto a su amada, sabe que por su pasión se sacrifica, desapareciendo en una estela infinita . Las estrellas también hacen el amor, dejando tras de sí una estela blanca. Y brillan toda una vida para solo por unos instantes poder latir . Estrellas fugaces las llaman. Deseos secretos se les pide, sueños que las acompañan en su estertor, haciéndolas por vez última sonreír. Seres eternos, desvanecidos en una efímera belleza. Luceros que contemplaro...