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La lluvia puede latir a diferentes ritmos (II)

Lluvia de Federico García Lorca La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje.  Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante.  Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe.  La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne.  El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales....

La lluvia puede latir a diferentes ritmos (I)

Llueve de Pablo Neruda Llueve sobre la arena, sobre el techo el tema de la lluvia: las largas eles de la lluvia lenta caen sobre las páginas de mi amor sempiterno, la sal de cada día: regresa lluvia a tu nido anterior, vuelve con tus agujas al pasado: hoy quiero el espacio blanco, el tiempo de papel para una rama de rosal verde y de rosas doradas: algo de la infinita primavera que hoy esperaba, con el cielo abierto y el papel esperaba, cuando volvió la lluvia a tocar tristemente la ventana, luego a bailar con furia desmedida sobre mi corazón y sobre el techo, reclamando su sitio, pidiéndome una copa para llenarla una vez más de agujas, de tiempo transparente, de lágrimas.

Cuántas veces

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes." "Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora." "Lo que importa no es pensar en el pasado ni en el futuro. Lo importante es cargar con el ahora." John Lennon. Cuántas veces tiramos por la borda los pequeños detalles de la vida sin apreciar su valor. Cuántas veces enmudecemos ante la soledad. Cuántas veces se marchita el cariño, efímero, sin que te haya dado tiempo a sentirlo. Cuántas veces nuestros labios pronuncian unas palabras cuando nuestros pensamientos dicen otras. Cuántas veces extraviamos, entre descuidos, las sonrisas que nos hacen respirar. Cuántas veces no luchamos por esas lágrimas que nos distancian aún más, desterrando a un cajón ese pasador y esa carta, que latieron sin corazón en un ayer. Cuántas veces descuidamos a aquella persona que quiso contemplarnos durante horas mientras dormíamos. Y entonces caes en la cuenta...

Cuando menos te lo esperas...

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Cuando menos te lo esperas, aparece a tu lado esa persona que te hace sonreír a cada instante, sin razón alguna. Como si un mecanismo oculto le diese cuerda a nuestro reloj provocando que sus manecillas girasen mucho más rápido, dirigiendo nuestros latidos. Yo tuve suerte, ya la encontré.