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Mostrando las entradas etiquetadas como palabras

Arte en texto

Arte en texto  Vestigios de silencio, remansos de soledad, reflexiones con tu musa, para inventar poesía, para crear lírica, para imaginar escrito arte en texto. Componer versos para saborearnos, vivos. Fantasear estrofas  donde se narran  nuestras historias,  mas con cicatrices fraguadas, entre vaivenes, por ese transitar del tiempo. Cincelar las palabras, Acariciar los espacios en blanco, para evocar ese arte en texto.

Creemos silencio

 Creemos silencio Creemos silencio entre tú y yo, callémonos para desertar del ruido. Bailemos en un vals de miradas, dancemos entre pensamientos y coreografíame tu deseo. Construyamos un mutismo de voces entre nosotros, enmudezcamos para atraer a la quietud. Intuyamos las marañas de eternidades y fugacidades, desentrañemos la infinitud de la finitud e imagínate mi sueño. Creemos silencio juntos el uno y el otro, Inventemos un mudo diálogo para poder escuchar todas las palabras, descubriendo nuestros anhelos. Para escribir este poema me he inspirado y basado en el siguiente artículo: " Construir silencio: la cura para la enfermedad moderna, según Kieerkegard " de Alejandro Martínez Gallardo en Infomag y publicado el 31.07.2020.

Palabras (XII): Yo me uno al silencio

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Silencio de Alejandra Pizarnik silencio yo me uno al silencio yo me he unido al silencio y me dejo hacer me dejo beber me dejo decir

Palabras (X): No se trata de hablar

No se trata de hablar... de Roberto Juarroz No se trata de hablar, ni tampoco de callar: se trata de abrir algo entre la palabra y el silencio. Quizá cuando transcurra todo, también la palabra y el silencio, quede esa zona abierta como una esperanza hacia atrás. Y tal vez ese signo invertido constituya un toque de atención para este mutismo ilimitado donde palpablemente nos hundimos.

Palabras (IX): Hay palabras que no decimos

Hay palabras que no decimos de Roberto Juarroz Hay palabras que no decimos y que ponemos sin decirlas en las cosas. Y las cosas las guardan, y un día nos contestan con ellas y nos salvan el mundo, como un amor secreto en cuyos dos extremos hay una sola entrada. ¿No habrá alguna palabra de esas que no decimos que hayamos colocado sin querer en la nada?

Palabras (VIII): Detener la palabra

Detener la palabra... de Roberto Juarroz Detener la palabra un segundo antes del labio, un segundo antes de la voracidad compartida, un segundo antes del corazón del otro, para que haya por lo menos un pájaro que puede prescindir de todo nido. El destino es de aire. Las brújulas señalan uno solo de sus hilos, pero la ausencia necesita otros para que las cosas sean su destino de aire. La palabra es el único pájaro que puede ser igual a su ausencia.

Palabras (VII): Dale la vuelta a las palabras

Las palabras de Octavio Paz Dales la vuelta, cógelas del rabo (chillen, putas), azótalas, dales azúcar en la boca a las rejegas, ínflalas, globos, pínchalas, sórbeles sangre y tuétanos, sécalas, cápalas, písalas, gallo galante, tuérceles el gaznate, cocinero, desplúmalas, destrípalas, toro, buey, arrástralas, hazlas, poeta, haz que se traguen todas sus palabras.

Palabras (VI): Decir, hacer

Decir, hacer de Octavio Paz A Roman Jakobson Entre lo que veo y digo, Entre lo que digo y callo, Entre lo que callo y sueño, Entre lo que sueño y olvido La poesía. Se desliza entre el sí y el no: dice lo que callo, calla lo que digo, sueña lo que olvido. No es un decir: es un hacer. Es un hacer que es un decir. La poesía se dice y se oye: es real. Y apenas digo es real, se disipa. ¿Así es más real? Idea palpable, palabra impalpable: la poesía va y viene entre lo que es y lo que no es. Teje reflejos y los desteje. La poesía siembra ojos en las páginas siembra palabras en los ojos. Los ojos hablan las palabras miran, las miradas piensan. Oír los pensamientos, ver lo que decimos tocar el cuerpo de la idea. Los ojos se cierran Las palabras se abren.

Palabras (V): La palabra besa y muerde

La palabra de Mario Benedetti La palabra pregunta y se contesta tiene alas o se mete en los túneles se desprende de la boca que habla y se desliza en la oreja hasta el tímpano la palabra es tan libre que da pánico divulga los secretos sin aviso e inventa la oración de los ateos es el poder y no es el poder del alma y el hueso de los himnos que hacen patria la palabra es un callejón de suertes y el registro de ausencias no queridas puede sobrevivir al horizonte y al que la armó cuando era pensamiento puede ser como un perro o como un niño y embadurnar de rojo la memoria puede salir de caza en silencio y regresar con el moral vacío la palabra es correo del amor pero también es arrabal del odio golpea en las ventanas si diluvia y el corazón le abre los postigos y ya que la palabra besa y muerde mejor la devolvemos al futuro

Palabras (IV): Bordes del silencio

Bordes del silencio de José Manuel Caballero Bonald Las palabras con las que has convivido durante tanto tiempo, ¿siguen sirviéndote de algo? ¿Podrás valerte de ellas cuando ya los antídotos contra tu propia decepción se hayan ido agotando? Cueva nocturna, música emborronada, opaco embate agreste de la luz, herrumbre de adjetivos que rondan el marasmo, ¿con qué herida coincidirán por fin los bordes del silencio?

Palabras (III): La palabra que sana

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa. La palabra que sana, del libro "El infierno musical" de Alejandra Pizarnik. 

Palabras (II):Nos dejaron las palabras

…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cam...

Palabras (I): El silencio que queda entre dos palabras de Roberto Juarroz

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El silencio que queda entre dos palabras no es el mismo silencio que envuelve una cabeza cuando cae, ni tampoco el que estampa la presencia del árbol cuando se apaga el incendio vespertino del viento. Así como cada voz tiene un timbre y una altura, cada silencio tiene un registro y una profundidad. El silencio de un hombre es distinto del silencio de otro y no es lo mismo callar un nombre que callar otro nombre. Existe un alfabeto del silencio, pero no nos han enseñado a deletrearlo. Sin embargo, la lectura del silencio es la única durable, tal vez más que el lector.

Uno de esos poemas eternos (II): Palabras para Julia

Las bellas y eternas palabras que le dedicó un padre a su hija sobre vivir. Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable. Hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada te sentirás perdida o sola tal vez querrás no haber nacido. Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto que es un asunto desgraciado. Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. La vida es bella, ya verás como a pesar de los pesares tendrás amigos, tendrás amor. Un hombre solo, una mujer así tomados, de uno en uno son como polvo, no son nada. Pero yo cuando te hablo a ti cuando te escribo estas palabras pienso también en otra gente. Tu destino está en los demás tu futuro es tu propia vida tu dignidad es la de todos. Otros esperan que resi...

Nada es lo mismo

Nada es lo mismo de Ángel González La lágrima fue dicha. Olvidemos el llanto y empecemos de nuevo, con paciencia, observando las cosas hasta hallar la menuda diferencia que las separa de su entidad de ayer y que define el transcurso del tiempo y su eficacia. ¿A qué llorar por el caído fruto, por el fracaso de ese deseo hondo, compacto como un grano de simiente? No es bueno repetir lo que está dicho. Después de haber hablado, de haber vertido lágrimas, silencio y sonreíd: nada es lo mismo. Habrá palabras nuevas para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

Las palabras que sí se dijeron...

Las palabras que sí se dijeron en el instante acertado y a la persona indicada podrán navegar en los ríos que siempre van a dar a la mar.  Las palabras que sí se susurraron permanecerán escritas entre recuerdos y neuronas.  Esas palabras que son las armas que libran la batalla por la libertad de expresión.  Aquellas palabras que te regalan el estar en paz contigo misma. Es tiempo de no permanecer más callada. Quisiera no enmudecer más, mi voz logró recuperarse de su afonía a base de beber botellas destiladas con determinación, con valentía. Pude arrancar las palabras atravesadas en mi garganta y decirle adiós con una tristeza melancólica. Perdieron todo su significado. No quiero volver a quedarme en silencio, no deseo arrepentirme después de aquello que no se dijo, cuando ya sea demasiado tarde. Es hora de regalar te quieros a aquellas personas que están tan presentes en su cercanía, que dejamos de ser conscientes de que están ahí, que pasan a ser part...

El oficio del poeta de José Agustín Goytisolo

El oficio del poeta de José Agustín Goytisolo Contemplar las palabras sobre el papel escritas, medirlas, sopesar su cuerpo en el conjunto del poema, y después, igual que un artesano, separarse a mirar cómo la luz emerge de la sutil textura. Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre. La materia del canto nos lo ha ofrecido el pueblo con su voz. Devolvamos las palabras reunidas a su auténtico dueño.

Permanezco callada

Permanezco callada, por más que mi sangre borbotee palabras, como si de agua hervida se tratara. Me quedo en silencio, cuando entre mis pensamientos hay voces que gritan, aturulladas. Enmudezco, pierdo el habla, tengo una afonía de palabras, palabras que no se dijeron y quedaron atrapadas en mi garganta. Palabras atragantadas entre marañas de otras sensaciones jamás pronunciadas.

Ese sol acristalado

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Hoy es uno de esos días que sientes que todas las palabras claman por salir presurosas de tu mano, de componer uno de esos poemas que respiran vida, de confundir el ser poeta con ver la vida a través de unos versos. Pero arañas el folio con el bolígrafo y su tinta se ha quedado congelada. ¿Cómo explicas eso si recién lo habías comprado? ¿Tal vez sea por el frío que se atisba a través de las cortinas transparentes que fingen cubrir la ventana? ¿Pudiera ser que estuviera defectuoso? ¿O más bien reflecta la somnolencia decolorada del que transcribe su memoria? Ese sol acristalado pugna por brotar de la figurada cárcel que la mantiene prisionera, como si la inspiración hubiese sido encerrada por mi propia indecisión, para la tinta poder así volver a ser escrita.

A veces las palabras sobran, aunque a veces las palabras igualmente faltan

A veces las palabras sobran, otras veces no es posible traducir a tu propio idioma materno (y paterno) lo que te transmiten tus emociones. ¿Cómo explicas esa lágrima que huye rauda por tu mejilla? ¿Cómo explicas el tacto de esa mano que no te está tocando pero que te acaricia? Al intentar hacer respirar a nuestros sentimientos les damos alas a la par que cadenas. Los lanzamos al aire para que planeen libres pero atados y sin escapatoria. Es cada palabra un refugio y una prisión. Blanco y negro. Una pura contradicción. Y por ello tan real como falso. Quieres aclarar un concepto abstracto ante ti y ante el resto, cómo es el amor, cómo es la nostalgia, cómo es la tristeza. Sin embargo, también lo limitas a un contexto, a una simbología, e incluso a una lengua. No se siente lo mismo al decir: "I love you", "Te quiero" o "Je t'aime". Según el idioma en el que hables, pensarás de una manera distinta y reducirás a la vez que engrandecerás una emoción. Por to...