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Luna eterna (VIII): Como una luna

Luna de Juan Gelman Escribe porque la vida lo escribe y cree que escribe sobre lo que ella no sabe: el otoño maestro de la espera, el dolor de haber sentido dolor, el pájaro que vuela en la hora presente para convertirla en pasado. Las imágenes componen el mundo y el sol que dora la ciudad parece harina caliente haciendo pan en mi cuarto. Ser uno es no tener nada. Cae el ocaso sobre la palabra que flota en lo visible como una luna.

Luna eterna (VII): Preguntas a la Luna

 Preguntas a la luna de Zacarías Palacios Dime, luna: ¿Por qué sólo brillas cuando estás desnuda? ¿Dónde te escondes, cuándo la noche está obscura? ¿Para dónde huyes cuándo el sol aparece en la altura? ¿Cuánto tiempo quedas dormida y muda? ¿Cómo sonríes con una sonrisa pura? ¿Qué piensas cuando estás colgada de tu cabellera rubia? ¿Por qué, dónde, cuándo, cómo eres tan rubia escondida en el seno de una noche obscura y quedas tan desnuda? Dime, luna, luna, luna, luna ¿Por qué y cuándo y cómo siempre alumbras, al nacer todos los hombres, sus cunas?

Luna eterna (VI): Romance de la Luna

Romance de la Luna de Federico García Lorca  La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados. Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos. Niño déjame, no pises, mi blancor almidonado. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño, tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. ¡Cómo canta la zumaya, ay como canta en el árbol! Por el cielo va la luna con el niño de la mano. Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. el aire la está velando.

Luna eterna (V): Ella es ausencia

La luna es una ausencia de Vicente Aleixandre  «La luna es ausencia» La luna es una ausencia Carolina Coronado La luna es ausencia. Se espera siempre. Las hojas son murmullos de la carne. Se espera todo menos caballos pálidos. Y, sin embargo, esos cascos de acero (mientras la luna en las pestañas), esos cascos de acero sobre el pecho (mientras la luna o vaga geometría)… Se espera siempre que al fin el pecho no sea cóncavo. Y la luna es ausencia, doloroso vacío de la noche redonda, que no llega a ser cera, pero que no es mejilla. Los remotos caballos, el mar remoto, las cadenas golpeando, esa arena tendida que sufre siempre, esa playa marchita, donde es de noche al filo de los ojos amarillos y secos. Se espera siempre. Luna, maravilla o ausencia, celeste pergamino color de manos fuera, del otro lado donde el vacío es luna.

Luna eterna (IV): Viaje de Alfonsina Storni

Viaje de Alfonsina Storni Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca fue tan grande y tan pálida. Tiemblo como las luces tiemblan sobre las aguas. Tiemblo como en los ojos suelen temblar las lágrimas. Tiemblo como en las carnes sabe temblar el alma. ¡Oh! la luna ha movido sus dos labios de plata. ¡Oh! la luna me ha dicho las tres viejas palabras: «Muerte, amor y misterio…» ¡Oh, mis carnes se acaban! Sobre las carnes muertas alma mía se enarca. Alma ?gato nocturno? sobre la luna salta. Va por los cielos largos triste y acurrucada. Va por los cielos largos sobre la luna blanca.

Luna eterna (III): Aclaración científica

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Aclaración científica de Ricardo Dávila Díaz Flores Antes que los astronautas, los poetas llegaron a la luna.

Luna eterna (II): Hay que ingerir dosis de luna

La luna de Jaime Sabines La luna se puede tomar a cucharadas  o como una cápsula cada dos horas.  Es buena como hipnótico y sedante  y también alivia  a los que se han intoxicado de filosofía.  Un pedazo de luna en el bolsillo  es mejor amuleto que la pata de conejo:  sirve para encontrar a quien se ama,  para ser rico sin que lo sepa nadie  y para alejar a los médicos y las clínicas.  Se puede dar de postre a los niños  cuando no se han dormido,  y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos  ayudan a bien morir.  Pon una hoja tierna de la luna  debajo de tu almohada  y mirarás lo que quieras ver.  Lleva siempre un frasquito del aire de la luna  para cuando te ahogues,  y dale la llave de la luna  a los presos y a los desencantados.  Para los condenados a muerte  y para los condenados a vida  no hay mejor estimulante ...

Luna eterna (I): Congelando la luna

Luna congelada de Mario Benedetti Con esta soledad alevosa tranquila con esta soledad de sagradas goteras de lejanos aullidos de monstruos de silencio de recuerdos al firme de luna congelada de noche para otros de ojos bien abiertos con esta soledad inservible vacía se puede algunas veces entender el amor.

Elegancia

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Elegancia. Soledad muda.  Un estanque donde se quebró la calma.  Belleza. Eternidad efímera.  Y un cisne que le danza a la luna. 

Una fugaz estrella

Una estrella que se esconde, avergonzada. Una estrella que titila dulcemente. Una estrella que en la soledad se entristece. Una estrella que con la luna llora. Una estrella que de día duerme. Una estrella que la noche besa. Una estrella que quiso sonreír al vacío. Una estrella que no cayó en el olvido. Luces que en la lejanía la añoran. Luces que sin moverse danzan. Luces diáfanas que jamás se abrazaron. Luces cercanas, luces distantes.  Cuando enamorada una de ellas intenta volar junto a su amada, sabe que por su pasión se sacrifica, desapareciendo en una estela infinita . Las estrellas también hacen el amor, dejando tras de sí una estela blanca. Y brillan toda una vida para solo por unos instantes poder latir . Estrellas fugaces las llaman. Deseos secretos se les pide, sueños que las acompañan en su estertor, haciéndolas por vez última sonreír. Seres eternos, desvanecidos en una efímera belleza. Luceros que contemplaro...