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Uno de esos poemas eternos (VII): Mi tierra eres tú

Contigo de Luis Cernuda  ¿Mi tierra? Mi tierra eres tú. ¿Mi gente? Mi gente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. ¿Y mi vida? Dime, mi vida, ¿qué es, si no eres tú?

En tierra de nadie

En la tierra de nadie de Carmen Conde En la tierra de nadie, sobre el polvo que pisan los que van y los que vienen, he plantado mi tienda sin amparo y contemplo si van como si vuelven. Unos dicen que soy de los que van, aunque estoy descansando del camino. Otros "saben" que vuelvo, aunque me calle; y mi ruta más cierta yo no digo. Intenté demostrar que a donde voy es a mí, sólo a mí, para tenerme. Y sonríen al oír, porque ellos todos son la gente que va, pero que vuelve. Escuchadme una vez: ya no me importan los caminos de aquí, que tanto valen. Porque anduve una vez, ya me he parado para ahincarme en la tierra que es de nadie.

Ars poética de Claribel Alegría

Ars poética de Claribel Alegría Yo,  poeta de oficio,  condenada tantas veces  a ser cuervo  jamás me cambiaría  por la Venus de Milo:  mientras reina en el Louvre  y se muere de tedio  y junta polvo  yo descubro el sol  todos los días  y entre valles  volcanes  y despojos de guerra  avizoro la tierra prometida.

Polyglot Poems - Poemas políglotas (I)

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XXI - Se eu pudesse trincar a terra toda - Fernando Pessoa Se eu pudesse trincar a terra toda E sentir-lhe um paladar, E se a terra fosse uma coisa para trincar Seria mais feliz um momento... Mas eu nem sempre quero ser feliz. É preciso ser de vez em quando infeliz Para se poder ser natural... Nem tudo é dias de sol, E a chuva, quando falta muito, pede-se. Por isso tomo a infelicidade com a felicidade Naturalmente, como quem não estranha Que haja montanhas e planícies E que haja rochedos e erva... O que é preciso é ser-se natural e calmo Na felicidade ou na infelicidade, Sentir como quem olha, Pensar como quem anda, E quando se vai morrer, lembrar-se de que o dia morre, E que o poente é belo e é bela a noite que fica... Assim é e assim seja... Si yo pudiera morder la tierra toda... (Versionado por  Teodoro Llorente) Si yo pudiera morder la tierra toda y sentirle el sabor sería más feliz por un momento... Pero no siempre qui...

Las hebillas que sujetaban a la mar

Hemos desgarrado las hebillas que sujetaban la mar de caerse al precipicio. Los marineros naufragados podrán volver a nacer. Atrapemos las voces de las sirenas, traspapeladas entre cartas náuticas, antes de que ellos sean devueltos a las fauces de Poseidón. Las aguas llorarán al escaparse por los límites de esta tierra plana, y la Atlántida entonará una última canción descabellada.

Un pequeño homenaje a mi tierra

Andalucía de Manuel Reina Montilla Cielo brillante, fuentes rumorosas, ojos negros, cantares y verbenas, altares adornados de azucenas, rostros tostados, perfumadas rosas. Bellas noches de amor esplendorosas, mares de plata y luz, brisas serenas, rejas de nardos y claveles llenas, serenatas, mujeres deliciosas. Cancelas orientales, miradores, la guitarra y su triste melodía, vinos dorados, huertas, ruiseñores, deslumbradora y plácida poesía... He aquí al pueblo del sol y los amores, la mañana del mundo: ¡Andalucía!

La lluvia puede latir a diferentes ritmos (VII)

Tempestad con silencio de Pablo Neruda Truena sobre los pinos. La nube espesa desgranó sus uvas, cayó el agua de todo el cielo vago, el viento dispersó su transparencia, se llenaron los árboles de anillos, de collares de lágrimas errantes. Gota a gota la lluvia se reúne otra vez en la tierra. Un solo trueno vuela sobre el mar y los pinos, un movimiento sordo: un trueno opaco, oscuro, son los muebles del cielo que se arrastran. De nube en nube caen los pianos de la altura, los armarios azules, las sillas y las camas cristalinas. Todo lo arrastra el viento. Canta y cuenta la lluvia. Las letras de agua caen rompiendo las vocales contra los techos. Todo fue crónica perdida, sonata dispersada gota a gota: el corazón del agua y su escritura. Terminó la tormenta. Pero el silencio es otro.