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Probablemente alegría de José Saramago

Probablemente alegría de José Saramago En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir. En ese momento sabemos todo lo que fue y será. El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan. Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura. Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites. Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos. Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz. Cada uno de nosotros es en este momento la vida. Que eso nos baste.

Primavera con una esquina rota (X): De todo quedaron tres cosas

De Tudo Ficaram Três Coisas de Fernando Sabino, aunque normalemente atribuido a Fernando Pessoa De tudo ficaram três coisas: A certeza de que estamos começando, A certeza de que é preciso continuar e A certeza de que podemos ser interrompidos antes de terminar Fazer da interrupção um caminho novo, Fazer da queda um passo de dança, Do medo uma escada, Do sonho uma ponte, Da procura um encontro. De todo quedaron tres cosas  de Fernando Sabino, aunque normalemente atribuido a Fernando Pessoa De todo quedaron tres cosas: La certeza de que estaba siempre comenzando La certeza de que había que seguir Y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar. Hacer de la interrupción un camino nuevo, hacer de la caída un paso de danza, del miedo una escalera, del sueño un puente, de la búsqueda un encuentro.

Uno de esos poemas eternos (VII): Mi tierra eres tú

Contigo de Luis Cernuda  ¿Mi tierra? Mi tierra eres tú. ¿Mi gente? Mi gente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. ¿Y mi vida? Dime, mi vida, ¿qué es, si no eres tú?

Madrugada de Juan Gelman

 Madrugada de Juan Gelman Jugos del cielo mojan la madrugada de la ciudad violenta. Ella respira por nosotros. Somos los que encendimos el amor para que dure, para que sobreviva a toda soledad. Hemos quemado el miedo, hemos mirado frente a frente al dolor antes de merecer esta esperanza. Hemos abierto las ventanas para darle mil rostros.

¿Qué es poesía? (II): Autopsicografía

Autopsicografía de Fernando Pessoa El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente. Y, en el dolor que han leído, a leer sus lectores vienen, no los dos que él ha tenido, sino sólo el que no tienen. Y así en la vida se mete, distrayendo a la razón, y gira, el tren de juguete que se llama corazón.

Lo que ocurre en las nubes, ocurre también en nuestra casa de Luis García Montero

Lo que ocurre en las nubes, ocurre también en nuestra casa de Luis García Montero No te voy a pedir el corazón que llevas escondido debajo de tu ropa de invierno. Solamente esperaba, como leña reunida, para arder en el fuego que calienta tus manos. Quiero esconder tu noche, tu sed, tus libramientos, tu vivir en las sílabas que componen tu nombre, tu quedarte dormida, tu me voy a la cama, tu silencio acostado, mi silencio acostado, las cosas que me pasan cuando sueñas conmigo. 

Con el oído atento voy marchando en la vida

Con el oído atento de Teófilo V. Méndez Ramos Con el oído atento voy marchando en la vida, auscultando el rumor que emerge de las cosas, en espera angustiosa de la estrofa, aprendida a la lírica fuente de notas armoniosas. Mientras tanto el silencio, alma mía, alma ansiosa de encontrar el sendero que te lleve a la cima promisoria y serena. Al silencio acuciosa... Mañana, al alba hermana, te ofrecerá su rima. Si acaso la palabra, como el mármol, desnuda, Se resiste a dar forma al pensamiento grave, tornarase la lira trágicamente muda hasta que llegue el verso transparente y suave. Con el oído atento voy marchando en la vida auscultando el rumor que emerge de las cosas, en espera angustiosa de la estrofa aprendida a la lírica fuente de notas armoniosas.

Comienza la Odisea (I): La noche antes del viaje

La noche antes del viaje de Carlos Marzal Deseo lo que habrá de venir, pero aún deseo más que lo que haya de ser sea un recuerdo, otro nuevo episodio que permita, en un breve futuro, distintas noches previas al día de partida, puesto que en esas horas el vivir se descubre con una fuerza extraña que el viaje no conoce, y que el deseo nunca podría contener. La vida antes del viaje no parece vida, sino un ofrecimiento imposible de ser ya defraudado. Nuestras fieles rutinas no conciernen a quien se marchará, y el día de mañana, inabarcable, excita los sentidos, aviva la esperanza y nos impide el sueño. El tiempo cotidiano, aunque nos pertenezca, en el recuerdo es torpe, y ese distinto tiempo que se aguarda tiene un lugar para creer posible que otra será la vida que suceda. Más próxima a la idea que tenemos La noche antes del viaje. Todavía unas horas demoran la partida y ya quiero volver para esperar de nuevo.

Una de abrazos (III): Un abrazo íntimo y musical

Vals de Rafael Pombo  ¡Más y más rápida Vuele la música! ¡Más y más ágiles Giren los pies! En abrazo íntimo Locos lancémonos A la vorágine De la embriaguez. Amantes hálitos Pueblan la atmósfera, Y al rico estrépito Cimbra el salón. Y de cien lámparas Los prismas trémulos Arpas eólicas Vibrando son. Diamantes príncipes Se eclipsan pálidos Al ojo fébrido De la beldad. Y en lunas vénetas Hierve a relámpagos De oro y de púrpura, Su claridad. Del valse al ímpetu Formas angélicas Despiden ráfagas De tentación: Las telas púdicas Forman un vórtice Que causa vértigos Al corazón. Cometas fúlgidos, ¡Cuántos espíritus En vuestras órbitas Girando van! Vuestra periódica Vuelta balsámica Mil ojos tímidos Ansiando están.

Luna eterna (VII): Preguntas a la Luna

 Preguntas a la luna de Zacarías Palacios Dime, luna: ¿Por qué sólo brillas cuando estás desnuda? ¿Dónde te escondes, cuándo la noche está obscura? ¿Para dónde huyes cuándo el sol aparece en la altura? ¿Cuánto tiempo quedas dormida y muda? ¿Cómo sonríes con una sonrisa pura? ¿Qué piensas cuando estás colgada de tu cabellera rubia? ¿Por qué, dónde, cuándo, cómo eres tan rubia escondida en el seno de una noche obscura y quedas tan desnuda? Dime, luna, luna, luna, luna ¿Por qué y cuándo y cómo siempre alumbras, al nacer todos los hombres, sus cunas?

Luna eterna (VI): Romance de la Luna

Romance de la Luna de Federico García Lorca  La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. Niño déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados. Huye luna, luna, luna, que ya siento sus caballos. Niño déjame, no pises, mi blancor almidonado. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño, tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. ¡Cómo canta la zumaya, ay como canta en el árbol! Por el cielo va la luna con el niño de la mano. Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, vela. el aire la está velando.

Luna eterna (V): Ella es ausencia

La luna es una ausencia de Vicente Aleixandre  «La luna es ausencia» La luna es una ausencia Carolina Coronado La luna es ausencia. Se espera siempre. Las hojas son murmullos de la carne. Se espera todo menos caballos pálidos. Y, sin embargo, esos cascos de acero (mientras la luna en las pestañas), esos cascos de acero sobre el pecho (mientras la luna o vaga geometría)… Se espera siempre que al fin el pecho no sea cóncavo. Y la luna es ausencia, doloroso vacío de la noche redonda, que no llega a ser cera, pero que no es mejilla. Los remotos caballos, el mar remoto, las cadenas golpeando, esa arena tendida que sufre siempre, esa playa marchita, donde es de noche al filo de los ojos amarillos y secos. Se espera siempre. Luna, maravilla o ausencia, celeste pergamino color de manos fuera, del otro lado donde el vacío es luna.

Uno de esos poemas eternos (VI): Toda la vida es sueño

De "La vida es sueño ( Jornada III - Escena XIX ) " de Pedro Calderón de la Barca Segismundo Es verdad, pues: reprimamos esta fiera condición, esta furia, esta ambición, por si alguna vez soñamos. Y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar. Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!): ¡que hay quien intente reinar viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende. Yo sueño que estoy aquí, destas prisiones cargado; y soñé que e...

Poemas políglotas/ Polyglot poems (IV): Cuando vayan mal las cosas/Don't quit

Cuando vayan mal las cosas de Rudyard Kipling Cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino solo cuestas que subir, cuando tengas poco haber pero mucho que pagar, y precises sonreír aun teniendo que llorar, cuando ya el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar acaso debes ¡pero nunca desistir! Tras las sombras de la duda ya plateadas, ya sombrías, puede bien surgir el triunfo no el fracaso que temías, y no es dable a tu ignorancia figúrate cuán cercano pueda estar el bien que anhelas y que juzgas tan lejano. Lucha, pues por más que tengas en la brega que sufrir, cuando todo esté peor, más debemos insistir. Si en la lucha el destino te derriba, si todo en tu camino es cuesta arriba, si tu sonrisa es ansia satisfecha, si hay faena excesiva y vil cosecha, si a tu caudal se contraponen diques, Date una tregua, ¡pero no claudiques! Don’t Quit by Rudyard Kipling When things go wrong as they sometimes will. When the road you’re drudging seems all uphi...

Reflejos oníricos (XX): Los sueños han sido la ocupación de mi vida

Sueños de Rafael Maya ¡Ay! ni yo mismo he creído en mis sueños, pero los sueños han sido la ocupación de mi vida. Sólo que los he tenido durante el día, despierto, no cuando estaba dormido. Y ahora advierto que el sueño fue ¡quién creyera! mi realidad. Mundo cierto.

Reflejos oníricos (XIX): Sueño especular

Sueño especular de Miguel Florián Amo las gaviotas que se alejan con una rosa inmóvil en su espacio. Más allá de todo dios ansío esta quietud de líneas paralelas. Adivino otro mar, otra arena de azogues en el hueco del alma. Como la rosa que se vierte a sí misma, siempre así. Siempre así, sobre la línea ciega que se eleva hasta el sol. Así, bebiendo en cada agua, temblando en cada labio.

Reflejos oníricos (XVIII): Sueño de gatos

Sueño de gatos de Pablo Neruda Qué bonito duerme un gato, duerme con patas y peso, duerme con sus crueles uñas, y con su sangre sanguinaria, duerme con todos los anillos que como círculos quemados construyeron la geología de una cola color de arena. Quisiera dormir como un gato con todos los pelos del tiempo, con la lengua del pedernal, con el sexo seco del fuego y después de no hablar con nadie, tenderme sobre todo el mundo, sobre las tejas y la tierra intensamente dirigido a cazar las ratas del sueño. He visto cómo ondulaba, durmiendo, el gato: corría la noche en él como agua oscura, y a veces se iba a caer, se iba tal vez a despeñar en los desnudos ventisqueros, tal vez creció tanto durmiendo como un bisabuelo de tigre y saltaría en las tinieblas tejados, nubes y volcanes. Duerme, duerme, gato nocturno con tus ceremonias de obispo, y tu bigote de piedra: ordena todos nuestros sueños, dirige la oscuridad de nuestras dormidas proezas con tu corazón sanguinario y el largo cuello de tu ...

Reflejos oníricos (XV): Sueño infantil

Sueño infantil de Antonio Machado Una clara noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría   —era luz mi alma que hoy es bruma toda, no eran mis cabellos negros todavía—,   el hada más joven me llevó en sus brazos a la alegre fiesta que en la plaza ardía.   So el chisporroteo de las luminarias, amor sus madejas de danzas tejía.   Y en aquella noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría,   el hada más joven besaba mi frente... con su linda mano su adiós me decía...   Todos los rosales daban sus aromas, todos los amores amor entreabría.

Reflejos oníricos (XIV): Desde el umbral de un sueño me llamaron...

Sueño de Antonio Machado  Desde el umbral de un sueño me llamaron... Era la buena voz, la voz querida.     —Dime: ¿vendrás conmigo a ver el alma?... Llegó a mi corazón una caricia.     —Contigo siempre... Y avancé en mi sueño por una larga, escueta galería, sintiendo el roce de la veste pura y el palpitar suave de la mano amiga.

Reflejos oníricos (XIII): Sueño, porque vivo en mí...

Sueño, porque vivo en mí... de Victoriano Crémer Sueño, luego existo.                                           Pienso que sueño tan hondo y cierto que el sueño me despierta en mitad del pensamiento. Y me duele este soñar, pensando que es tan sin sueño, que los sueños se me rompen —espumas del pensamiento— en las arenas del mar en que soñando, navego. ¿Pero existo? ¿Dónde y cómo? Aquí, encerrado, me encuentro en el sueño sin salida que teje mi pensamiento, preguntándome, doliéndome, de ser, soñándome, cierto. Soledad de soledades: ya ni yo mismo me sueño, pensando que existo y soy sueño de mi pensamiento.