Cuando la base es la educación (IV): Tardes de escuela
Tardes de escuela de Miguel Sánchez Robles Formados los deseos a menudo en el vicio miraba sin bondad por la ventana la extensa confusión de tierra roja. oscilando profunda su lisura y todo era un elogio silencioso, un socavón de miel inexpresivo. Tardes exactas de sabor a metal. Un puntapié verbal rompía el silencio. El lápiz circulaba libremente en los ángulos y acechaban dibujos en los cronos. Allí estaban los niños de sonrisa impecable y gestos imprecisos por las bancas más últimas. Voces aglomeradas hilvanando la tarde. Moría el otoño a ráfagas con aves elegantes ovillando bravura entre los aires dulces del cerezo. Tardes de olor a tiza, trajines vanidosos de gramática, la pizarra encendida con los números, la h intercalada, el adverbio de tiempo y un balbuceo de ojos sin destinos concretos. Tardes gemelas en mínimos sucesos tentando la discordia de ingenuo corazón embelesado para intuir historias de preámbulos lent...