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Del caos pueden nacer las estrellas

Cuando me amé de verdad de Charles Chaplin Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo  estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,  y en el momento exacto, y entonces,  pude relajarme. Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima. Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… Autenticidad. Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a aceptar todo lo que acontece, y que contribuye a mi crecimiento. Hoy eso se llama… Madurez. Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto. Cuando me amé de verdad, comencé a ...

Tus manos y las mías robarán las estrellas

La rama robada de Pablo Neruda En la noche entraremos a robar una rama florida. Pasaremos el muro, en las tinieblas del jardín ajeno, dos sombras en la sombra. Aún no se fue el invierno, y el manzano aparece convertido de pronto en cascada de estrellas olorosas. En la noche entraremos hasta su tembloroso firmamento, y tus pequeñas manos y las mías robarán las estrellas. Y sigilosamente, a nuestra casa, en la noche y en la sombra, entrará con tus pasos el silencioso paso del perfume y con pies estrellados el cuerpo claro de la primavera.

Je me demande si...

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Je me demande si les étoiles sont éclairées afin que chacun puisse un jour retrouver la sienne. Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya. I wonder whether the stars are set alight in heaven so that one day each one of us may find his own again. Le Petit Prince, Antoine de Saint-Exupéry.

Oda a una estrella de Pablo Neruda

Oda a una estrella de Pablo Neruda   Asomando a la noche en la terraza de un rascacielos altísimo y amargo pude tocar la bóveda nocturna y en un acto de amor extraordinario me apoderé de una celeste estrella. Negra estaba la noche y yo me deslizaba por la calle con la estrella robada en el bolsillo. De cristal tembloroso parecía y era de pronto como si Ilevara un paquete de hielo o una espada de arcángel en el cinto. La guardé temeroso debajo de la cama para que no la descubriera nadie, pero su luz atravesó primero la lana del colchón, luego las tejas, el techo de mi casa. Incómodos se hicieron para mí los más privados menesteres. Siempre con esa luz de astral acetileno que palpitaba como si quisiera regresar a la noche, yo no podía preocuparme de todos mis deberes y así fue que olvidé pagar mis cuentas y me quedé sin pan ni provisiones. Mientras tanto, en la calle, se amotinaban t...

Ecuador de Benjamín Prado

Ecuador de Benjamín Prado Hace falta la noche para ver las estrellas. Igual que ayer, hoy busco -lo dijo Juan Ramón- "una verdad aún sin realidad"; busco en la tinta verde de todo lo que escribo un planeta sin nombre o una jungla perdida. Y hace falta la noche. Yo me siento en las sombras, prendo un fósforo, tallo mis esmeraldas, construyo mis panales. Todo es igual y todo es diferente. La vida, que fue un río, es ahora un océano, el pasado es la arena y el agua es el futuro. Hace falta la noche. Todo está en mí lo mismo que un clavo en la madera: cada paso en la nieve, cada luz apagada, cada piel encendida.

Una fugaz estrella

Una estrella que se esconde, avergonzada. Una estrella que titila dulcemente. Una estrella que en la soledad se entristece. Una estrella que con la luna llora. Una estrella que de día duerme. Una estrella que la noche besa. Una estrella que quiso sonreír al vacío. Una estrella que no cayó en el olvido. Luces que en la lejanía la añoran. Luces que sin moverse danzan. Luces diáfanas que jamás se abrazaron. Luces cercanas, luces distantes.  Cuando enamorada una de ellas intenta volar junto a su amada, sabe que por su pasión se sacrifica, desapareciendo en una estela infinita . Las estrellas también hacen el amor, dejando tras de sí una estela blanca. Y brillan toda una vida para solo por unos instantes poder latir . Estrellas fugaces las llaman. Deseos secretos se les pide, sueños que las acompañan en su estertor, haciéndolas por vez última sonreír. Seres eternos, desvanecidos en una efímera belleza. Luceros que contemplaro...