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Reflejos oníricos (VII): Cuando toca el sueño nuestros ojos

Rima  LXXV de Gustavo Adolfo Bécquer ¿Será verdad que, cuando toca el sueño, con sus dedos de rosa, nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí desnudo de la humana forma, allí los lazos terrenales rotos, breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro? Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. Pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco.

Poesía de otoño (III)

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Rima II de Gustavo Adolfo Bécquer Saeta que voladora cruza arrojada al azar, y que no sabe dónde temblando se clavará; hoja que del árbol seca arrebata el vendaval, sin que nadie acierte el surco donde al polvo volverá; gigante ola que el viento riza y empuja en el mar, y rueda y pasa, y se ignora qué playa buscando va; luz que en cercos temblorosos brilla próxima a expirar y que no se sabe de ellos cuál el último será; eso soy yo que al acaso cruzo el mundo sin pensar de dónde vengo ni adónde mis pasos me llevarán.

Bécquer eterno

Rima XX Sabe, si alguna vez tus labios rojos  quema invisible atmósfera abrasada,  que el alma que hablar puede con los ojos,  también puede besar con la mirada. Rima XXI ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Rima XXIII Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso... ¡yo no sé que te diera por un beso!