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Desear felicidad

Deseemos alegría como sueño compartido, soñemos felicidad para tanto quien está en nuestra vida como quien no está en este presente. Agradezcamos a aquellas personas que aparecieron en algún momento de nuestra existencia, aunque algunas permanecieran mientras que otras desaparecieron por el camino. Suavicemos la realidad de nuestro mundo cotidiano, regalemos sonrisas y cuidados, que tanta falta nos hacen y nos harán. Desear felicidad como propósito de vida

Probablemente alegría de José Saramago

Probablemente alegría de José Saramago En la isla a veces habitada de lo que somos, hay noches, mañanas y madrugadas en que no necesitamos morir. En ese momento sabemos todo lo que fue y será. El mundo se nos aparece explicado definitivamente y entra en nosotros una gran serenidad, y se dicen las palabras que la significan. Levantamos un puñado de tierra y la apretamos en las manos. Con dulzura. Allí está toda la verdad soportable: el contorno, la voluntad y los límites. Podemos en ese momento decir que somos libres, con la paz y con la sonrisa de quien se reconoce y viajó alrededor del mundo infatigable, porque mordió el alma hasta sus huesos. Liberemos sin apuro la tierra donde ocurren milagros como el agua, la piedra y la raíz. Cada uno de nosotros es en este momento la vida. Que eso nos baste.

Primavera con una esquina rota (VI): Defensa de la alegría

Defensa de la alegría de Mario Benedetti Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno ...

Algunos apuntes sobre la felicidad (II): Piedritas en la ventana

Piedritas en la ventana de Mario Benedetti De vez en cuando la alegría tira piedritas contra mi ventana. Quiere avisarme que está ahí esperando, pero me siento calmo casi diría ecuánime. Voy a guardar la angustia en un escondite y luego a tenderme cara al techo, que es una posición gallarda y cómoda para filtrar noticias y creerlas. Quién sabe dónde quedan mis próximas huellas ni cuándo mi historia va a ser computada, quién sabe qué consejos voy a inventar aún y qué atajo hallaré para no seguirlos. Está bien no jugaré al desahucio, no tatuaré el recuerdo con olvidos, mucho queda por decir y callar y también quedan uvas para llenar la boca. Está bien me doy por persuadido que la alegría no tire más piedritas, abriré la ventana, abriré la ventana.

Cima de la delicia de Jorge Guillén

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Cima de la delicia de Jorge Guillén ¡Cima de la delicia! Todo en el aire es pájaro. Se cierne lo inmediato Resuelto en lejanía. ¡Hueste de esbeltas fuerzas! ¡Qué alacridad de mozo En el espacio airoso, Henchido de presencia! El mundo tiene cándida Profundidad de espejo. Las más claras distancias Sueñan lo verdadero. ¡Dulzura de los años Irreparables! ¡Bodas Tardías con la historia Que desamé a diario! Más, todavía más. Hacia el sol, en volandas La plenitud se escapa. ¡Ya sólo sé cantar!

Llegué por el dolor a la alegría

Alegría de José Hierro Llegué por el dolor a la alegría. Supe por el dolor que el alma existe. Por el dolor, allá en mi reino triste, un misterioso sol amanecía. Era la alegría la mañana fría y el viento loco y cálido que embiste. (Alma que verdes primaveras viste maravillosamente se rompía.) Así la siento más. Al cielo apunto y me responde cuando le pregunto con dolor tras dolor para mi herida. Y mientras se ilumina mi cabeza ruego por el que he sido en la tristeza a las divinidades de la vida.

Gracias a todos aquellos que respiran a mi lado

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Hoy es uno de esos días que las lágrimas te nublan la vista, que el silencio no calla, que necesitas un abrazo tras otro. Saber que vas a echar en falta a alguien por la distancia o por el tiempo o que ya lo estás haciendo, entristece. Pero también comprendes que esa añoranza naciente o que ya ha vivido bastante, significa estar rodeado de personas a las que quieres y te quieren, eres feliz de compartir tu respirar con ellos aunque no se encuentren contigo, porque siempre están presentes, en tu interior, en tus pensamientos. Viven en tu aquí y ahora de otra forma, igual de intensa, igual de bella. Solamente te apetece escuchar canciones melancólicas y tener un montón de pañuelos preparados para esas gotitas saladas que están a punto de florecer bajo tus pestañas. Aunque también desearías decir gracias por que estén ahí, aunque no estén a tu lado. Gracias por regalarme vuestras sonrisas y vuestra amistad.