Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como abrazar

Una de abrazos (III): Un abrazo íntimo y musical

Vals de Rafael Pombo  ¡Más y más rápida Vuele la música! ¡Más y más ágiles Giren los pies! En abrazo íntimo Locos lancémonos A la vorágine De la embriaguez. Amantes hálitos Pueblan la atmósfera, Y al rico estrépito Cimbra el salón. Y de cien lámparas Los prismas trémulos Arpas eólicas Vibrando son. Diamantes príncipes Se eclipsan pálidos Al ojo fébrido De la beldad. Y en lunas vénetas Hierve a relámpagos De oro y de púrpura, Su claridad. Del valse al ímpetu Formas angélicas Despiden ráfagas De tentación: Las telas púdicas Forman un vórtice Que causa vértigos Al corazón. Cometas fúlgidos, ¡Cuántos espíritus En vuestras órbitas Girando van! Vuestra periódica Vuelta balsámica Mil ojos tímidos Ansiando están.

Una de abrazos (II): Me abrazo a tus ausencias

Rostro de vos de Mario Benedetti Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón. Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión por colores tamaños y promesas por época por tacto y por sabor. Sin temblor de más me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos. Estoy lleno de sombras de noches y deseos de risas y de alguna maldición. Mis huéspedes concurren concurren como sueños con sus rencores nuevos su falta de candor yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos. Pero el rostro de vos mira a otra parte con sus ojos de amor que ya no aman como víveres que buscan su hambre miran y miran y apagan mi jornada. Las paredes se van queda la noche las nostalgias se van no queda nada. Ya mi rostro de vos cierra los ojos y es una soledad tan desolada.

Una de abrazos (I)

Imagen
Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo  plazo buscaré solamente la sentencia a cadena perpetua de tu abrazo. Antonio Gala

Abrazar al vacío

Jamás creí que fuera posible abrazar al vacío. Pero sé puede. Lo he vivido. Corre la tarde. El sol que coloreaba la habitación abandonó la postal improvisada tras el cristal de mi ventana. Y yo no lo noté hasta que tuve que forzar la vista porque no distinguía las letras del teclado. Me había vuelto a perder entre mis pensamientos. De nuevo. Quieres... o mejor, necesitas maldecir al tiempo. Por una vez, te ilusionas con que sé compadezca de ti y sé detenga un rato. Nunca cumplirá tu deseo. ¿Cómo pueden seguir dando saltitos las manecillas del reloj cuando tu te has roto por dentro? Puedes intentar quitarle las pilas para que deje de sonar ese tic-tac tan pesado. Y así no escuchar más el recordatorio de lo extraviado en ese presente ya moribundo. Incluso, tal vez logres aislarte por unos minutos (ya he usado una de las malditas palabras, caigo en su juego) y te convenzas de que es un mal sueño y pronto despertarás. Y justo en ese instante en el que empiezas a sonreír en tu amarga ...