Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como atardecer

Poesía de otoño (IV): El sol de octubre

Imagen
El sol de octubre de José Hierro El sol de octubre ciñe al paisaje maduro. Otorga a lo que vive su plenitud de fruto. El aire se hace de oro, se enjoya de susurros, panal de los dulzores, reino del ritmo puro, melodía de flauta que derrumba lo oscuro, entra por la ventana, dibuja desde el júbilo seres con sosegada vocación de desnudo, criaturas del gozo que llegan desde el otro mundo.

Un estío perezoso (II): Emily Dickinson

Imagen
"Ver el cielo del verano es poesía, aunque nunca se encuentre en un libro. Los verdaderos poemas siempre se escapan." Emily Dickinson

Estudiar un atardecer

Imagen
Los estudié durante semanas. No es fácil entender un atardecer. Tiene sus tiempos, sus medidas, sus colores. Y como no hay un atardecer, ni uno solo, que sea idéntico a otro, entonces el científico tiene que saber discernir los detalles y aislar la esencia hasta que pueda decir este es un atardecer, el atardecer. ¿La estoy aburriendo?  Alessandro Baricco.

Pudo ser

Imagen
  Un atardecer cualquiera en un día indeterminado de los meses del estío. Da igual que fuera lunes o viernes, que hiciera frío o calor, puesto que solo soy capaz de evocar su contacto, su presencia, su olor... El tiempo, como siempre tan juguetón, me trae una imagen borrosa de ese instante. Me abrazaba por detrás mientras me acariciaba el rostro. Sin embargo, desconozco si fue realidad o un simple sueño. Tal vez me lo inventara. Quién sabe. Pero acabó fraguandose como un recuerdo nuestro en mis pensamientos. Por eso mismo, da igual qué sea cierto o no, pues yo lo siento con la misma intensidad. Aún percibo su respiración entrecortada sobre mi cabello o mi corazón acelerado mientras el sol desaparecía con pesar...

Analogías

Imagen
Retazos de un cielo que se descose entre moléculas de agua. Árboles que terminan deshilachándose en ese pequeño gran mar que improvisó la lluvia estival en una tarde cualquiera, y que se evaporará de un momento a otro. Reflejo inacabado de un paisaje en el que podría plasmar mi vida. Árboles que me impiden ver mi propia historia proyectada en esa realidad que languidece a mi alrededor, a pesar de ello logro vislumbrar un poco del espejo acuático. Y nubes que hacen callar al viento que te empuja para que continúes hacia delante. Pero siempre puede atardecer y que vuelva a empezar un nuevo día, inédito.

Un sol que no quiere marcharse

Imagen
Un sol que se nos antoja inmóvil, paralizado entre el ir y el devenir de unas cuantas gaviotas. Un sol que presencia la impredecible y bella caligrafía con la que escriben sus alas su vuelo. Su libre transitar lo hace enmudecer ante tal expresión de vida, ante tal explosión de energía. Su deseo momentáneo es permanecer unos segundos más iluminando su revolotear, antes de que el mar lo haga naufragar en su inmensa calma.

Un sol que atardecía

Imagen
  Si cierro los ojos, puedo respirar con mis recuerdos, vivirlos, laten sus corazones sin bombear sangre, sino un pasado que fue presente.