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Algunos apuntes sobre la felicidad (III): Puede ser que logremos ser felices

Soneto de lo posible de Mario Benedetti Puede ser que una vez/ en un desvelo descubramos que el mundo es una fiesta y encontremos al fin esa respuesta que desde siempre nos esconde el cielo puede ser que una noche / en algún vuelo ganemos sin querer alguna apuesta y advirtamos que un alma está dispuesta a servirnos de paz y de consuelo puede ser que el transcurso de los años nos vaya proponiendo otra corriente dejándonos con suerte y sin extraños y aunque en la piel nos queden cicatrices desde el viejo pasado hasta el presente puede ser que logremos ser felices.

Casi de primavera (II)

Soneto LXXXVIII de Pablo Neruda El mes de Marzo vuelve con su luz escondida y se deslizan peces inmensos por el cielo, vago vapor terrestre progresa sigiloso, una por una caen al silencio las cosas. Por suerte en esta crisis de atmósfera errabunda reuniste las vidas del mar con las del fuego, el movimiento gris de la nave de invierno, la forma que el amor imprimió a la guitarra. Oh amor, rosa mojada por sirenas y espumas, fuego que baila y sube la invisible escalera y despierta en el túnel del insomnio a la sangre para que se consuman las olas en el cielo, olvide el mar sus bienes y leones y caiga el mundo adentro de las redes oscuras.

Inyectando azúcar en vena (IV): un soneto cualquiera

Soneto LXVI de Pablo Neruda No te quiero sino porque te quiero  y de quererte a no quererte llego  y de esperarte cuando no te espero  pasa mi corazón del frío al fuego.  Te quiero sólo porque a ti te quiero,  te odio sin fin, y odiándote te ruego,  y la medida de mi amor viajero  es no verte y amarte como un ciego.  Tal vez consumirá la luz de Enero,  su rayo cruel, mi corazón entero,  robándome la llave del sosiego.  En esta historia sólo yo me muero  y moriré de amor porque te quiero,  porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

A Córdoba

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¡Oh excelso muro, oh torres coronadas De honor, de majestad, de gallardía! ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía, De arenas nobles, ya que no doradas! ¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas, Que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre gloriosa patria mía, Tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas ruinas y despojos Que enriquece Genil y Dauro baña Tu memoria no fue alimento mío, Nunca merezcan mis ausentes ojos Ver tu muro, tus torres y tu río, Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España! Luis de Góngora.