Entradas

Desgarrada la nube de Antonio Machado

Imagen
Desgarrada la nube de Antonio Machado Desgarrada la nube; el arco iris Brillando ya en el cielo, Y en un fanal de lluvia Y sol el campo envuelto. Desperté. ¿Quién enturbia Los mágicos cristales de mi sueño? Mi corazón latía Atónito y disperso. ... ¡El limonar florido, El cipresal del huerto, El prado verde, el sol, el agua, el iris... El agua en tus cabellos! Y todo en la memoria se perdía Como una pompa de jabón al viento .

Entre cigarrillos

Notar cómo las lágrimas intentan escapar por todos los poros de tu piel. No querer evocar el presente que viviste ese otro día, y que parece que fue ayer. Esquivar los recuerdos con mentiras. Engañarte a ti misma porque crees que así sufrirás menos, cuando lo único que logras es que supure más la herida. Una imagen en el espejo con los ojos hinchados por el llanto y nariz de payaso. Y lo peor de todo, sentirte sola cuando estás rodeada de gente por todos lados. Y acabar sumergiéndote en el silencio, como siempre, ya que tu rebeldía se disipa con las bocanadas entre cigarrillos que exhala el abandono del olvido...

Cuántas veces

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes." "Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora." "Lo que importa no es pensar en el pasado ni en el futuro. Lo importante es cargar con el ahora." John Lennon. Cuántas veces tiramos por la borda los pequeños detalles de la vida sin apreciar su valor. Cuántas veces enmudecemos ante la soledad. Cuántas veces se marchita el cariño, efímero, sin que te haya dado tiempo a sentirlo. Cuántas veces nuestros labios pronuncian unas palabras cuando nuestros pensamientos dicen otras. Cuántas veces extraviamos, entre descuidos, las sonrisas que nos hacen respirar. Cuántas veces no luchamos por esas lágrimas que nos distancian aún más, desterrando a un cajón ese pasador y esa carta, que latieron sin corazón en un ayer. Cuántas veces descuidamos a aquella persona que quiso contemplarnos durante horas mientras dormíamos. Y entonces caes en la cuenta...

Una carta con destinatario

Escribamos una carta. No importa el destinatario. Mandémosla al mundo sin un sello ni una dirección. Como ese pliego que lanzas al mar en una botella. No esperemos una respuesta. O quizás sí que deberíamos dedicársela a alguien: a la vida. Esa que te acompaña mientras respiras. Esa que quieres relegar al olvido cuando te embarga la melancolía. Con garabatear unas pocas grafías podemos expresar lo que sentimos, más palabras sobrarían: Gracias. 

Eterna compañera

Imagen
Hoy he conocido a mi nueva amante: la soledad. Esa que me acompaña todas las noches de vigilia. Aquella que, con silencios, me besa. No fui yo quien se enamoró de ella, sino ella fue la que se fijó en mí. Me ha atrapado en sus redes y no me deja escapar. Es muy posesiva. Me hizo un regalo, para ella de un valor inestimable: el olvido. Mi vida transcurre sin que pueda vivirla, como si fuera un mero espectador que no puede decidir lo que sucede en la obra que se está representando, como un director de orquesta sin batuta. No tengo nombre, no tengo rostro. Solamente puedo escapar de una manera. Miro hacia la ventana, desvencijada, que cruje por culpa del viento. Y encamino mis pasos hacia ella. 

Día 2. He conseguido sonreír.

Alguien duerme a mi lado. Respira con dificultad. Sus leves ronquidos me resultan desconocidos. Aunque no deseo abrir los ojos para ver quién es, pues se rompería este pequeño instante de paz en el que me siento inmersa. Si me muevo, regresarán los dolores y las pesadillas.  "Buenos días", mi soledad se desvanece de repente por culpa de una voz infantil y cantarina. "¿Cómo te llamas? Yo soy Lucía." No le respondo. La ignoro. Tal vez piense que estoy dormida. "¡Qué suerte tengo de estar contigo como compañera de habitación, así será más divertido estar en el hospital! No sé si me escucharás, pero me gustaría ser tu amiga."  La miro de reojo. Ella no se da cuenta. Es una niña de unos diez u once años, tal vez un poco más pues se encuentra muy delgada y encogida. En sus pupilas brilla una felicidad que a mí me fue arrebatada. Me hace sonreír con su inocencia. Entonces noto que el pañuelo que oculta su cabeza, tapa la falta de cabello. "Me ll...

Día 1. Primer día de vida.

No dés media vuelta. No lo hagas, porque ese pasado que no terminó de cicatrizar, podría volver a sangrar. En cualquier momento. Aquí y ahora. No gires la cabeza, no evoques nada. Es lo mejor. Sigue hacia delante. Hoy y siempre. No recuerdes, pero tampoco olvides. No caigas en ese túnel oscuro y sin salida de nuevo, tardaste mucho la primera vez en encontrar la salida. En esta ocasión probablemente permanecerías errando entre tinieblas... Fue lo primero que escribí en el diario que me regalaron. Mis padres estaban desesperados porque no hablaba y no sabían qué hacer. Yo ya estaba más tranquila conmigo misma... aunque no era capaz de expresar mis pensamientos en voz alta. Pues creía que si lo hacía, volverían a mí todos los fantasmas y sus murmullos a mi cabeza. Tenía miedo. (Continuará)