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Beso intemporal

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Una mano, ansiosa, reposa sobre la piel marmórea de una bella dama. Indecisa, duda si avanzar o si detenerse. Su dueño no sabe si debe romper la magia ilusoria  y proseguir con la representación milenaria de la unión sexual, o si debe prolongar  ese beso intemporal. Pero antes de poder tomar una decisión, descubre que se encuentra paralizado. Se asusta, grita, nadie lo escucha. Comienza a desesperarse. ¿Por qué no puede moverse? Mira entonces a su enamorada, a la que continúa besando. No hay expresividad alguna en sus ojos, los cuales languidecen tras una pátina de siglos.

Un poema enamorado

Tiempo de amor de Claribel Alegría Sólo cuando me amas se me cae esta máscara pulida y mi sonrisa es mía y la luna la luna y estos mismos árboles de ahora este cielo esta luz presencias que se abren hasta el vértigo y acaban de nacer y son eternos y tus ojos también nacen con ellos tu mirada tus labios que al nombrarme me descubren. Sólo cuando te amo sé que no acabo en mí que es tránsito la vida y que la muerte es tránsito y el tiempo un carbúnculo encendido sin ayeres gastados sin futuro.

Táctica y estrategia

Táctica y estrategia de Mario Benedetti Mi táctica es  mirarte  aprender como sos  quererte como sos  mi táctica es  hablarte  y escucharte  construir con palabras  un puente indestructible  mi táctica es  quedarme en tu recuerdo  no sé cómo ni sé  con qué pretexto  pero quedarme en vos  mi táctica es  ser franco  y saber que sos franca  y que no nos vendamos  simulacros  para que entre los dos  no haya telón  ni abismos  mi estrategia es  en cambio  más profunda y más  simple  mi estrategia es  que un día cualquiera  no sé cómo ni sé  con qué pretexto  por fin me necesites.

¿Cómo hacerte hacer que siempre hay tiempo?

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo? de Mario Benedetti Que uno tiene que buscarlo y dárselo... Que nadie establece normas, salvo la vida... Que la vida sin ciertas normas pierde formas... Que la forma no se pierde con abrirnos... Que abrirnos no es amar indiscriminadamente... Que no está prohibido amar... Que también se puede odiar... Que la agresión porque sí, hiere mucho... Que las heridas se cierran... Que las puertas no deben cerrarse... Que la mayor puerta es el afecto... Que los afectos, nos definen... Que definirse no es remar contra la corriente... Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja... Que negar palabras, es abrir distancias... Que encontrarse es muy hermoso... Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida... Que la vida parte del sexo... Que el por qué de los niños, tiene su por qué... Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad... Que saber todo de todos, es curiosidad malsana... Que nunca e...

Casi de primavera (II)

Soneto LXXXVIII de Pablo Neruda El mes de Marzo vuelve con su luz escondida y se deslizan peces inmensos por el cielo, vago vapor terrestre progresa sigiloso, una por una caen al silencio las cosas. Por suerte en esta crisis de atmósfera errabunda reuniste las vidas del mar con las del fuego, el movimiento gris de la nave de invierno, la forma que el amor imprimió a la guitarra. Oh amor, rosa mojada por sirenas y espumas, fuego que baila y sube la invisible escalera y despierta en el túnel del insomnio a la sangre para que se consuman las olas en el cielo, olvide el mar sus bienes y leones y caiga el mundo adentro de las redes oscuras.

Casi de primavera (I)

El limonero lánguido suspende de Antonio Machado El limonero lánguido suspende una pálida rama polvorienta sobre el encanto de la fuente limpia, y allá en el fondo sueñan los frutos de oro... Es una tarde clara, casi de primavera; tibia tarde de marzo, que al hálito de abril cercano lleva; y estoy solo, en el patio silencioso, buscando una ilusión cándida y vieja: alguna sombra sobre el blanco muro, algún recuerdo, en el pretil de piedra de la fuente dormido, o, en el aire, algún vagar de túnica ligera. En el ambiente de la tarde flota ese aroma de ausencia que dice al alma luminosa: nunca, y al corazón: espera. Ese aroma que evoca los fantasmas de las fragancias vírgenes y muertas. Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara, casi de primavera, tarde sin flores, cuando me traías el buen perfume de la hierbabuena, y de la buena albahaca, que tenía mi madre en sus macetas. Que tú me viste hundir mis manos puras en el agua se...

Ocho letras y un espacio en blanco

Dos palabras de Alfonsina Storni Esta noche al oído me has dicho dos palabras Comunes. Dos palabras cansadas De ser dichas. Palabras Que de viejas son nuevas. Dos palabras tan dulces que la luna que andaba Filtrando entre las ramas Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento Moverme para echarla. Tan dulces dos palabras ¿Qué digo sin quererlo? ¡oh, qué bella, la vida!? Tan dulces y tan mansas Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman. Tan dulces y tan bellas Que nerviosos, mis dedos, Se mueven hacia el cielo imitando tijeras. Oh, mis dedos quisieran Cortar estrellas.