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Reflejos oníricos (IX): Soñar es ver la vida de otro modo

Soñar de José Ángel Buesa Soñar es ver la vida de otro modo, y es olvidar un poco lo que realmente es, un sueño es casi nada y más que todo, más que todo al soñarlo... casi nada después. Por eso yo no sé si mi sueño es sólo un sueño, yo no sé si algún día lo tocará mi mano y yo no sé, ni me importa, si es grande o si es pequeño pero mi sueño es sueño porque lo siento en vano.

Reflejos oníricos (VIII): Llantos nocturnos

Llantos nocturnos de Gloria Fuertes Soñé que estaba cuerda, me desperté y vi que estaba loca. Soñé que estaba cuerda, cuerda, tendida en mi ventana, y en mí habían puesto a secar las sábanas de mis llantos nocturnos. ¡Soñé que tenía un hijo! Me desperté y vi que era una broma. Soñé que estaba despierta, me desperté y vi que estaba dormida.

Reflejos oníricos (VII): Cuando toca el sueño nuestros ojos

Rima  LXXV de Gustavo Adolfo Bécquer ¿Será verdad que, cuando toca el sueño, con sus dedos de rosa, nuestros ojos, de la cárcel que habita huye el espíritu en vuelo presuroso? ¿Será verdad que, huésped de las nieblas, de la brisa nocturna al tenue soplo, alado sube a la región vacía a encontrarse con otros? ¿Y allí desnudo de la humana forma, allí los lazos terrenales rotos, breves horas habita de la idea el mundo silencioso? ¿Y ríe y llora y aborrece y ama y guarda un rastro del dolor y el gozo, semejante al que deja cuando cruza el cielo un meteoro? Yo no sé si ese mundo de visiones vive fuera o va dentro de nosotros. Pero sé que conozco a muchas gentes a quienes no conozco.

Reflejos oníricos (VI): Hacia la noche

Hacia la noche de Philippe Soupault Es tarde en la sombra y en el viento un grito asciende con la noche No espero a nadie a nadie ni siquiera a un recuerdo Hace ya tiempo que pasó la hora pero ese grito que lleva el viento y empuja hacia adelante viene de un lugar que está más allá por encima del sueño No espero a nadie pero aquí está la noche coronada por el fuego de los ojos de todos los muertos silenciosos Y todo lo que debía desaparecer todo lo perdido hay que volver a encontrarlo por encima del sueño hacia la noche.

Reflejos oníricos (V): Sueños y poesía

Principio de deducción de José Manuel Caballero Bonald Si es cierto que los sueños son respuestas a todas las preguntas que estuvimos haciéndonos antes de nacer,                             la poesía vendría a ser como la réplica a ese interrogante que se ha quedado aún sin contestar.

Reflejos oníricos (IV): No rechaces los sueños por ser sueños

N o rechaces los sueños por ser sueños de Pedro Salinas No rechaces los sueños por ser sueños. Todos los sueños pueden ser realidad, si el sueño no se acaba. La realidad es un sueño. Si soñamos que la piedra es la piedra, eso es la piedra. Lo que corre en los ríos no es un agua, es un soñar, el agua, cristalino. La realidad disfraza su propio sueño, y dice: «Yo soy el sol, los cielos, el amor». Pero nunca se va, nunca se pasa, si fingimos creer que es más que un sueño. Y vivimos soñándola. Soñar es el modo que el alma tiene para que nunca se le escape lo que se escaparía si dejamos de soñar que es verdad lo que no existe. Sólo muere un amor que ha dejado de soñarse hecho materia y que se busca en tierra.

Reflejos oníricos (III): El hondo sueño

El hondo sueño de Jorge Guillén Este soñar a solas… ¡Si tu vida de pronto amaneciese ante mi espera! ¿Por dónde voy cayendo? Primavera, mientras, en tomo mío dilapida su olor y se me escapa en la caída. ¡Tan solitariamente se acelera -y está la noche ahí, variando fuera- la gravedad de un ansia desvalida! Pero tanto sofoco en el vacío cesará. Gozaré de apariciones que atajarán el vergonzante empeño de henchir tu ausencia con mi desvarío. ¡Realidad, realidad, no me abandones para soñar mejor el hondo sueño!