La vida respira, late. Y yo sólo intento escucharla, sentirla...
Una vida breve
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Un instante en el que se deja de respirar, incluso de latir, para besar a esa otra persona. Una vida breve, sustraída al tiempo, en la que ni siquiera adviertes que te has puesto de puntillas o que solamente te apoyas en los talones.
Una pareja, un beso, un signo, un pasado, ahora presente, proyectado al futuro; amor y vida, luces y sombras, tristeza y alegría; la vida se mueve entre sus complementarios, entre hombres y mujeres, movidos por sentimientos y gestos, tal como deja constancia la instántanea, reflejo de todo aquello que les une desde siempre por esa brizna de humilde complementariedad. Os quiero
No quiero convencer a nadie de nada de Jaime Sabines No quiero convencer a nadie de nada. Tratar de convencer a otra persona es indecoroso, es atentar contra su libertad de pensar o creer o de hacer lo que le dé la gana. Yo quiero sólo enseñar, dar a conocer, mostrar, no demostrar. Que cada uno llegue a la verdad por sus propios pasos, y que nadie le llame equivocado o limitado. (¡Quién es quién para decir «esto es así», si la historia de la humanidad no es más que una historia de contradicciones y de tanteos y de búsquedas?) Si a alguien he de convencer algún día, ese alguien ha de ser yo mismo. Convencerme de que no vale la pena llorar, ni afligirse, ni pensar en la muerte. "La vejez, la enfermedad y la muerte", de Buda, no son más que la muerte, y la muerte es inevitable. Tan inevitable como el nacimiento. Lo bueno es vivir del mejor modo posible. Peleando, lastimando, acariciando, soñando. (¡Pero siempre se vive del mejor modo posible!) Mientras yo no pu...
Distancia de Mario Benedetti Existe una distancia incalculable que no se mide en horas ni en pulgadas ni en millas ni en semestres ni en tamaños lejos y cerca son casi lo mismo y es la frágil distancia del amor en ese territorio que es del alma la nostalgia está lejos y nos mide el tacto es un placer de cercanías en extraños azares sin embargo la nostalgia del tacto se inaugura y entonces la distancia es sólo un punto el punto del amor ese infalible.
Sueño, porque vivo en mí... de Victoriano Crémer Sueño, luego existo. Pienso que sueño tan hondo y cierto que el sueño me despierta en mitad del pensamiento. Y me duele este soñar, pensando que es tan sin sueño, que los sueños se me rompen —espumas del pensamiento— en las arenas del mar en que soñando, navego. ¿Pero existo? ¿Dónde y cómo? Aquí, encerrado, me encuentro en el sueño sin salida que teje mi pensamiento, preguntándome, doliéndome, de ser, soñándome, cierto. Soledad de soledades: ya ni yo mismo me sueño, pensando que existo y soy sueño de mi pensamiento.
Por una mirada, un mundo;
ResponderEliminarpor una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso.
(G. A. Bécquer)
Una pareja, un beso, un signo, un pasado, ahora presente, proyectado al futuro; amor y vida, luces y sombras, tristeza y alegría; la vida se mueve entre sus complementarios, entre hombres y mujeres, movidos por sentimientos y gestos, tal como deja constancia la instántanea, reflejo de todo aquello que les une desde siempre por esa brizna de humilde complementariedad. Os quiero
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